el charco hondo

Pantone 7406 C

La nueva política no fue aquello, es esto. Será lo que a partir del lunes ocurra tanto en el conjunto del país como aquí, en las Islas. La nueva política no es el aluvión de gestos, poses, performance y frases acampanadas que cayó sobre la actualidad con la llegada de los partidos nuevos. Todo aquello olió a flor de un día, y así fue. Los recién llegados dejaron de serlo. Se subieron a la noria. Empezaron a hablar, hacer, derrapar o callar como aquellos a los que venían a sustituir. Aquello pasó, terminó igual que hoy finalizan las campañas electorales. Por fin. El lunes volverá a salir el sol, y lo hará por donde nunca dejó de hacerlo. Por fin solos. Otra vez solos. Los contribuyentes camino del trabajo. Los políticos, ya de regreso a los despachos, camino de los pactos. Adiós a los folletos, a los vídeos, a los abrazos y a los besos. El lunes las piezas volverán a su sitio. Las calles recuperarán la normalidad de los días normales. La letanía electoral dará paso al silencio. Los partidos recogerán sus carpas. Se acabó la función. Cuando amanezca el lunes atrás quedarán meses en los que la política ha tenido a los vecinos acorralados en lo que los gurús de los algoritmos denominan la economía de la atención, que básicamente consiste en sacar el máximo rendimiento al escaso tiempo que el común de los mortales dedica a escuchar propuestas. Se alejará esa nube de palabras a la que alude Ángel Gómez de Ágreda en Mundo Orwell, manual de supervivencia para un mundo hiperconectado (muy recomendable, por cierto). ¿Y a partir del domingo por la noche, o del lunes por la mañana? Echará a andar, ahora sí, la nueva política. Que no era aquello, sino esto. Y esto, la verdadera nueva política, es que el país, y las Islas, han dicho adiós a las mayorías absolutas o a las mayorías fáciles para adentrarse, de lleno, en un enorme rompecabezas que exige la negociación constante, las conversaciones a varias bandas, ceder, consensuar, transaccionar. Tampoco las minorías absolutas tendrán ya espacio. Se acabó el sota, caballo y rey. Muchos partidos. Muchas combinaciones posibles. La nueva política no era aquello, es el tiempo que arrancará a la vuelta del fin de semana. ¿Qué va a pasar? A cuarenta y ocho horas del domingo electoral lo único que puede asegurarse, sin margen de error, es que el nombre del presidente del próximo Gobierno figura en unas papeletas color amarillo Pantone 7406 C, el de la lista regional.

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