el charco hondo

Ruta 66

La Ruta 66, inmortalizada por escritores, músicos y guionistas de Hollywood o productores de televisión, fue objeto de muchas mejoras y cambios de trazado. Sin embargo, lo que muchos desconocen es que a la carretera madre, preferida por los emigrantes que iban al oeste, le pasó lo que a Pablo Casado: nunca llegó al océano. Casado ha metido al PP en una carretera que no llega a su destino. La ruta de los 66 escaños de lo que fue el PP deja a los populares tirados en el margen de una vía de servicio, lamiéndose las heridas de una cadena de errores que los ha llevado por la carretera equivocada. Casado cazado. Cayó en la trampa. Mordió el anzuelo de Vox. El PP puede caer mejor o peor, pero muchísima gente le reconoce que gestiona razonablemente bien -como gestores suelen ser fiables-. Casado lejos de usar esa carta la escondió. El octavo mandamiento de Aznar a su discípulo fue condenar a Mariano Rajoy al olvido, y Casado acató. Solo en el segundo debate, consciente de que su barco hacía aguas por todas partes, hizo por emanciparse para recordar al país los logros del PP en los años inmediatamente antecedentes. Llegó tarde. El barco se le había hundido semanas antes. Mal tutelado por Aznar, hipotecó su discurso dejándose arrastrar al relato de Vox, condenándose a ser goleado en la liga de las esencias patrióticas. Si Vox se decía español, Casado también. Si Vox subía la apuesta a español y aficionado a los toros, Casado también. Si Vox español, taurino y cazador, Casado ya con la lengua fuera que él también. Y así hasta caer al vacío de 66 escaños que dejan a los candidatos municipales, insulares y autonómicos del PP conduciendo un coche con dos de las cuatro ruedas pinchadas. El PP afrontará mayo con Casado recordando a esos jugadores que se lesionan empezando la segunda parte, pero tienen que aguantar hasta el final del partido porque el entrenador ha agotado los cambios. Vox resucitó a Iglesias, movilizó al socialista tradicional y reprogramó a Rivera, pero sobre todo ha metido al PP (que cayó en la trampa de avalarlo en Andalucía) en un callejón sin apenas salida. Como pasó con la carretera tantas veces escrita y rodada en Estados Unidos, en el PP han caído ahora en la cuenta de que la ruta elegida por Casado los llevaba a ninguna parte.

TE PUEDE INTERESAR