tribuna

Un museo sin ‘curator’ está cojo, por Antonio Machado Carrillo

El sábado 18 de mayo se celebró el Día internacional de los Museos, con la organización de diversas actividades por parte de nuestras instituciones: Museo de la Ciencia, Casa Lercaro y Museo de Naturaleza y Arqueología. Siempre es buen momento para aproximar estos centros de cultura y conocimiento a la ciudadanía, pero también ha de ser momento de reflexión sobre el estado en el que alguno de ellos se encuentra; no por fuera y su parte visitable, que se ven espléndidas, sino en su funcionamiento interno. Me refiero al Museo de Naturaleza y Arqueología y, en particular, a la sección que fuera en su día el Museo Insular de Ciencias Naturales, que sigue sin cubrir la plaza de curator para las colecciones entomológicas, y cuyo órgano de difusión científica, la revista Vieraea, aún no a sacado el volumen correspondiente a 2018. Una circunstancia anómala que puede atribuirse a la crisis económica padecida y a la nueva normativa de contratación de servicios, que ha complicado la burocracia aún más si cabe. Pero pasa el tiempo; la crisis va quedando atrás y, sin embargo, el museo sigue renqueando, cual cenicienta olvidada. Las colecciones científicas que alberga nuestro museo no son meros conjuntos de objetos almacenados para disfrute de visitantes y apasionados de la naturaleza. Son parte del andamiaje de la Ciencia. En ellas, por ejemplo, se custodian los “tipos” de muchas especies canarias de insectos y otros invertebrados; ejemplares que son el referente formal de estas especies; algo así como un registro catastral de la ciencia, solo que en este caso requieren de un mantenimiento y atención, que es la principal labor de un curator o responsable de las colecciones. La situación es preocupante, porque se prolonga en el tiempo y el deterioro de especímenes y de colecciones enteras puede ser irreversible. Son tiempos ahora en que las voluntades políticas andan enredadas con la marejada de las elecciones, pero tan pronto como se asiente el nuevo Gobierno en el Cabildo Insular será momento de atender debidamente y sin más dilación las responsabilidades institucionales asumidas por haber puesto en marcha un museo de corte científico, que implican mucho más que ser un mero escaparate de objetos naturales.

*Biólogo

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