el charco hondo

Llegará el otoño

Aunque parezca que ha pasado un verano, fue hace apenas catorce días. ¿Cuál es el PP de Mariano Rajoy, el del viernes 26 de abril o el del lunes 29 de abril? El expresidente del Gobierno respondió a la pregunta que le hice como él suele hacerlo, mojándose en seco. Me respondió, sí, pero lo hizo exhibiéndose en el arte de fijar una posición extirpándole el posible titular de prensa. Rajoy dijo que quiere al PP mirando al centro, alejado de los doctrinarios o de los discursos gaseosos, centrado, generando confianza; no lo dijo, pero lo dijo. El expresidente apostó por un PP que hable a la gente normal de cosas normales, capaz de percibirse como un partido fiable, con cuadros y portavoces que se centren en la gestión. No verbalizó que no se identifica con el PP del 26 de abril, víspera de la jornada de reflexión que siguió a una campaña en la que los errores de Pablo Casado desfiguraron al PP, convirtiéndolo en un partido irreconocible, prescindible; no lo verbalizó, pero lo dijo. Tampoco afirmó que el PP debe parecerse al del 29 de abril, al partido que corrió otra vez al centro con los resultados electorales entre las piernas, al PP que veinticuatro horas después de que las urnas confirmaran al equipo de Casado que disfrazarse de Vox había sido una estupidez (¿dónde se escondió Aznar esa noche?) optó por dejarse de majaderías para volver a ser el PP de Rajoy, el de Soraya, el partido que Casado desdibujó durante la campaña. No lo afirmó, pero lo dijo. Parece que ha pasado un verano, pero fue hace catorce días cuando, con Rajoy por los alrededores, en el transcurso de esas horas en las Islas el pacto de centro-derecha expiró antes de llegar a meta. Entre otras causas e insuficiencias aritméticas, ese pacto no cuajó porque el secretario general del PP del 26 de abril rompió al PP canario. García Egea se quedó con ganas de meter aún más la pata, de ahí que volviera a la escena del crimen para evangelizar que llegará el otoño, y que con el otoño amanecerá una moción de censura impulsada por PP, Coalición y Ciudadanos. El secretario general del PP del 26 de abril no dijo, porque lo ignora, que llegará el otoño y encontrará al PP de las Islas como él lo dejó en verano, desmoralizado. Llegará el otoño, y cuando llegue la relación entre Coalición y el PP canario seguirá rota porque quienes dirigen el PP en Madrid -ese PP que tan poco se parece al de Rajoy, al de Soraya, al que tendría que ser- han sembrado vientos que en otoño serán tempestades.

TE PUEDE INTERESAR