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“Urge el debate sobre el turismo y el cambio climático; no tenemos la cabeza puesta en eso”

Eduardo Parra López, presidente de la Asociación Española de Expertos Científicos en Turismo y profesor titular de Organización de Empresas y Economía Digital de la Universidad de La Laguna
Eduardo Parra. | FOTO: Sergio Méndez

En un mundo donde el turismo gana cada vez más peso, en el que la competitividad de los destinos no para de crecer y con un sector en permanente estado de transformación, en el que el turista tiene en sus manos poderosas herramientas para comparar y elegir, el conocimiento de las preferencias que marcan tendencia se antoja una obligación. Y más en una comunidad, como la canaria, en la que la industria turística marca el paso de la economía. En ese laboratorio que escruta las cifras y extrae los primeros titulares se mueve Eduardo Parra López, presidente de la Asociación Española de Expertos Científicos en Turismo y profesor titular de Organización de Empresas y Economía Digital de la Universidad de La Laguna (ULL): “Nos llenamos la boca con las cantidades de turistas que llegan, pero esos datos, mayoritariamente, no se analizan, que es lo que realmente aportaría valor añadido”.

-¿El factor medioambiental cobra más fuerza que nunca en la elección del destino turístico?
“La importancia del factor medioambiental vinculado a la sostenibilidad no es nuevo, forma parte de la competitividad de un destino. Lo que ocurre es que el cambio climático, el auge de la economía azul, la economía circular, la necesidad de un crecimiento turístico más ordenado dentro del territorio, la participación más activa de los prestadores de servicios turísticos en la gestión, nos lleva a este planteamiento. No es una cuestión novedosa que nos deba asombrar ni asustar, pero sí nos debe hacer replantearnos por dónde han de caminar las Islas en los próximos años. El factor medioambiental es clave en destinos maduros como Canarias. Nadie pone sobre la mesa esta cuestión”.

-¿Y hacia dónde deben caminar las Islas?
“Ahora mismo toda la conservación del medio ambiente es fundamental. Lo dicen los grandes organismos mundiales, que advierten de que el cambio climático puede tener consecuencias mayores de las que pensamos. El año pasado ya tuvimos el episodio de las microalgas en nuestras costas y acabo de venir de América y hay un problema muy serio con los sargazos en el Caribe. Son algas que inundan toda la costa y no dejan emerger nada. Después está la contaminación del aire. Somos una de las zonas de mayor tráfico aéreo, asusta la cantidad de aviones que vuelan por encima de Canarias. La capacidad de nuestra industria para competir en el futuro y generar impactos socioeconómicos esperados estará condicionada por el crecimiento competitivo en clave de sostenibilidad y conservación del medio ambiente. Es necesario actualizar los objetivos y planes de acción, ayudando a vertebrar un archipiélago con estructuras de gestión público-privadas más ágiles”.

-Y ante ese panorama, ¿qué margen hay para actuar?
“Disponer de tecnología y acceder a muchísima información con datos sobre contaminación, movilidad, gastos de consumo en destino de turistas, el coste que generan los hoteles… Manejar todos esos datos de forma inteligente nos ayuda a tomar las decisiones acertadas y más eficientemente”.

-¿Cuál es la principal amenaza que representa el cambio climático para Canarias?
“El mar ha actuado como un amortiguador de este cambio, pero la subida del mar nos va a afectar en forma de inundaciones en costa y erosión del territorio. En determinadas zonas de playa se va a notar en relativamente poco tiempo. Habrá que tomar decisiones sobre cómo se tienen que articular urbanísticamente todos esos espacios vinculados al mar. Lo que me sorprende es que no se esté estudiando, y si se está haciendo, que no se haya sacado a la luz. Ese debate urge acometerlo ya, porque no estamos preparando este lugar para que las próximas generaciones puedan tener una calidad de vida digna”.

-Además del mar, las temperaturas ya registran ascensos significativos en las últimas décadas en Canarias, especialmente en las cumbres…
“Sí, los estudios dicen que Canarias va a ser una de las regiones más afectadas por el cambio climático: en desertización, en lluvias fuertes y episodios de calor intenso. Y no tenemos la cabeza puesta en eso”.

-Ashotel urge a hacer sostenibles destinos y hoteles como estrategia de posicionamiento. ¿Esa debe ser la apuesta hotelera?
“Sí, aunque llega un poco tarde. Habría que hacer un esfuerzo por salir a otros lugares y ver otras cosas. Pensamos que turísticamente lo tenemos todo hecho y que somos los mejores, y a veces no nos damos cuenta de que existen realidades en otros continentes, que pueden ser perfectamente extrapolables a Canarias. Por ejemplo, que alguien me explique, después de estudiar y leer mucho, por qué hemos optado por el modelo turístico de grandes edificios de cuatro y cinco estrellas, cuando en los hoteles de menor tamaño la rentabilidad es mayor, y la productividad y la atención son mejores”.

-¿Es una buena noticia que estén proyectados hasta 17 hoteles en Tenerife en cinco años?
“El colapso que vive la Isla ahora nos debería hacer reflexionar, porque hablamos de un tema de capacidad, tenemos un problema de conectividad a nivel europeo y los países nórdicos se empiezan a plantear suspender todos aquellos vuelos de menos de una hora de duración para reducir el impacto medioambiental. Eso está sobre la mesa. Después está el concepto de la vergüenza a volar. Si al final se lleva a cabo que no volemos más de tres veces al año, la gente se replanteará las cosas y a lo mejor ya no elige Canarias. Las condiciones climáticas de Europa nos llevan a veranos más calientes y mucha gente se va a quedar en sus países. Hay un cóctel de factores que precisan de mucho análisis”.

-¿Cuánto nos debe preocupar el flysgkam o “vergüenza a volar” (por el alto nivel contaminante de los aviones), que recorre los países nórdicos?
“Obviamente, tiene una correlación con el calentamiento global. Partiendo de este hecho, existen una serie de compromisos asumidos por los países que abogan por mitigar este efecto, y para alcanzar estas obligaciones se hace necesario una reducción muy importante del CO2 que circula por la atmósfera y donde los aviones son uno de los principales generadores del mismo”.

-Usted sostiene que uno de los retos es personalizarse como destino. ¿Por qué?
“Eso está ligado a la democratización del sistema de información. El turista es el que decide y elige. Ese empoderamiento del cliente nos lleva a que lo atendamos mejor, vinculándolo al producto y haciéndolo participar en la creación del mismo. De lo contrario, la personalización no la vamos a conseguir nunca y seguiremos diseñando en formato de producción industrial. El turista quiere tener la posibilidad de hacer cosas, y en eso es en lo que no estamos pensando. Nos llenamos la boca del dato, pero sin análisis. Se debe tener muy presente por dónde está caminando el usuario turístico y qué es realmente lo que está buscando. No nos estamos dando cuenta de que el empoderamiento lo ha cogido el consumidor”.

-¿Cómo cree que nos va a afectar el brexit?
“Lo veo como una oportunidad. Se puede plantear, por ejemplo, como un hub de inversión a la Zona Especial Canaria. ¿Por qué no decirle a Michael O’Leary que monte en Canarias un hub de Ryanair que se dedique a viajar a Latinoamérica y África y le damos condiciones de zona off shore? En ese sentido el brexit sería una oportunidad para nosotros”.

-¿La situación de algunos turoperadores europeos también hacen prever novedades a corto plazo?
“La turoperación va a sufrir un colapso con los nuevos modelos que están emergiendo. Los márgenes han sido tan ajustados que los modelos de negocios colaborativos rompen radicalmente esta estructura. Nos enfrentamos a un contexto en que posiblemente desaparecerán determinados turoperadores. Nos vamos a encontrar con un canal de distribución donde la turoperación se reenfocará y buscará modelos de negocio colaborativos con distintas fórmulas en plataformas, algunos de ellos híbridos”.

-¿Híbridos?
“Imagínate que vas una semana a unos apartamentos personalizados de Fuerteventura y que puedes acceder a la comida majorera que realiza un grupo de agentes locales por un módico precio a la semana. No hace falta ni que vayas a un restaurante y comes la comida del lugar”.

-¿Hacia dónde cree que evolucionarán los próximos años los gustos del turista a la hora de decantarse por un destino para sus vacaciones?
“El turista hoy está vinculado permanentemente al teléfono móvil, quiere contenidos dinámicos y muy personalizados en su dispositivo. Son ellos los que eligen y cuando lleguen al hotel, este debe saber qué es lo que hacen, cuáles son sus aficiones… Hay valores en alza para los establecimientos hoteleros, como una apuesta medioambiental o el apoyo a causas solidarias como combatir la pobreza. Por ahí caminan las tendencias del consumo para los próximos años. Tendremos menos turistas en las playas y más practicando actividades por el interior de la Isla. Ya no vendrán a Tenerife solo para disfrutar de la playa”.

-La eliminación de la limitación a la vivienda vacacional en zonas turísticas está aumentando esta nueva modalidad. ¿Qué lectura hace de este fenómeno?
“Simplemente lo que le falta es normativa y regulación. Ponerle puertas al campo es no entender la actividad económica y los modelos de negocio. Y la vivienda vacacional es una actividad económica como cualquier otra, que se puede desarrollar perfectamente en zonas turísticas, y está asociada a una de las tendencias de la demanda”.

-¿Es partidario de la tasa turística?
“Sí, si se plantea como un elemento de impuesto medioambiental para conservación de entornos frágiles como las islas. No debe tener un objetivo de recaudación, sino un efecto finalista que ayude a mejorar nuestros recursos naturales”.

-Uno de sus caballos de batalla es la formación turística. ¿Sigue pensando que es la gran olvidada de las administraciones públicas canarias?
“Sí. Es la asignatura pendiente en Canarias y en el conjunto del país. Los retos que tiene la industria turística en el horizonte 2030 de generación de conocimiento, de entender los cambios, de apostar por los datos, solamente se pueden acometer teniendo a nuestra gente formada. La industria turística es muy intensiva en contratación, pero faltan esos elementos de preparación que nos ayuden a dar ese salto cualitativo. Si la formación de aquí pudiera dar ese salto sería fantástico, si no, estaremos en manos de “analistas no turísticos”, que son los que van a desarrollar todos los algoritmos y la inteligencia. Ahí es donde tenemos que prepararnos”.

-¿Qué le pide al nuevo Gobierno de Canarias en cuanto a la política turística?
“Sería interesante que trabajara más toda la parte de inteligencia turística, que impulsara un plan integral muy potente de formación turística y que tendiera puentes entre todas las administraciones, organismos y empresas del ámbito turístico”.

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