SUPERCONFIDENCIAL

Ciertos hombres buenos

El Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario de La Candelaria, en Tenerife, no tiene listas de espera. Es el primer servicio hospitalario de Canarias que lo ha conseguido

El Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario de La Candelaria, en Tenerife, no tiene listas de espera. Es el primer servicio hospitalario de Canarias que lo ha conseguido. La noticia me la da una lectora, que me indica que algunos de sus miembros, en sus vacaciones, operan enfermos, gratuitamente, en Senegal, en la República Dominicana y en otros países. El jefe de este servicio es el doctor Juan José Artazkoz del Toro. Esto si no se cuenta no se sabe y es bueno que acciones y competencias de estos profesionales se conozcan, en unos momentos en que se habla tanto de la deshumanización de la medicina. Hay de todo. Esta gente merece respeto y sus actuaciones y esfuerzos en pro de los enfermos también. Me alegro de ofrecer la noticia, sobre todo la eliminación de las listas de espera que están sangrando a la sanidad canaria. España tenía un modelo sanitario público modélico, y aún lo tiene, pero en Canarias ha caído, primero para los políticos favorecer a la sanidad privada y después porque al treinta y ocho barra (a los enfermos de la pública) hay que echarle de comer aparte. No hay nivel. El nivel cultural de un pueblo donde más se nota es en el cliente sanitario. Existen pacientes profesionales de la sanidad pública, hasta el punto de que la colapsan, sólo porque es gratis y porque al mago le encanta presumir de enfermedades. Es una cuestión de educación. Mientras resisten a duras penas pueblos que sufren del más absoluto abandono sanitario en países subdesarrollados, aquí botamos por la borda los recursos. Por eso me alegro del éxito de este servicio de La Candelaria, que habla muy bien de la calidad de sus profesionales. Y me alegro también de su labor humanitaria en el exterior. De esos hombres (y mujeres) buenos.