No lo conozco mucho, ni poco. Jamás nos hemos cruzado por la calle o sentado en salas o despachos. Nunca nos hemos saludado. Sé lo justo sobre el recorrido que lo ha traído hasta aquí, no tengo más referencias que lo que se dice o lee. No tenemos amigos en común, tampoco conocidos o familiares. Ignoro si es buena gente, o lo contrario. Desconozco si es mal tipo, o no. Nunca ha asomado su nombre, o algo que tenga que ver con él, en conversaciones de café, almuerzos o cenas. Ni falta que me hace para que me parezca lamentable, y condenable, que alguien, solo o en compañía de otros, haya difundido una foto que le hicieron en sus horas personales, íntimas, reservadas. Rubens Ascanio es concejal en el Ayuntamiento de La Laguna, de Unidas se Puede. Alguno, a iniciativa propia o jaleado por quienes lo rodeaban, subió a las redes una imagen del concejal en esmoquin, pasando un rato en un hotel con su compañera; y el concejal, cargado de razones, ha reclamado que se respete su espacio familiar, o afectivo, o como lo quieran catalogar. A Ascanio no lo conozco. A quienes se cuelan en los espacios personales no quiero conocerlos. No los quiero cerca. No quiero llegar a conocerlos jamás. No me interesa la gente así. Los prefiero bien lejos.
No quiero saber nada de quienes son capaces de usar los momentos familiares o privados como munición, pólvora o proyectiles que hagan saltar por los aires el derecho a estar tranquilo con tu pareja, o amigos, o familiares, sin que alguien reconvierta ese rato en un circo. Rubens Ascanio, o quien sea, tiene derecho a vestirse como le dé la real gana, y a echar un rato con su pareja en un hotel, playa, adosado o castillo escocés. Aquellos que captan y difunden un rato que era suyo y solo suyo, de los suyos y solo de los suyos, son los que quedan retratados, no el concejal. Es lamentable que se cruce esa línea, e inadmisible entrar en algo que lejos de ser un juego tiene aspecto de allanamiento de morada. Si no se afea la conducta del autor o autores de la estupidez se abre una puerta que da entrada a un terreno pantanoso, miserable, penoso. Al concejal no lo he tratado mucho, ni poco. No tenemos en común amigos, conocidos o familiares. A Rubens Ascanio no lo conozco. A quienes difundieron su foto en las redes no los quiero conocer. Son ellos y no el concejal los que han quedado retratados.
