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tribuna

Hacia una economía baja en carbono, por José Antonio Valbuena

La descarbonización de la economía, junto con la digitalización y la vocación internacional de la Unión Europea, presenta posibilidades de negocio muy importantes para los distintos sectores que conforman nuestra economía

Por José Antonio Valbuena

La Declaración de Emergencia Climática del Gobierno de Canarias es el primer paso para el reconocimiento de un grave problema ambiental que nos atenaza y que ha de encauzarse a través de un conjunto de leyes y normativas, que por su urgencia deben someterse cuanto antes al acuerdo del conjunto de la sociedad y de las fuerzas políticas en el Parlamento autonómico.
Abordar los problemas y los compromisos que Europa, España y Canarias han asumido en distintos acuerdos internacionales, exige celeridad y capacidad de las administraciones, la sociedad y el tejido empresarial para adaptarse al cambio acelerado que la crisis climática está evidenciando. Todos los habitantes del planeta somos cada vez más conscientes de este reto medioambiental, pero no será fácil asumirlo y poner en marcha las medidas de mitigación que esta problemática exige a nivel mundial.
Esta situación medioambiental supone un enorme desafío, pero también un importante nicho de oportunidades para las empresas. En esta línea debemos trabajar desde el Gobierno de Canarias para que las economías azul y verde sean alternativas de presente y futuro en el Archipiélago.
La descarbonización de la economía, junto con la digitalización y la vocación internacional de la Unión Europea, presenta posibilidades de negocio muy importantes para los distintos sectores que conforman nuestra economía.
Para el turismo es imprescindible demostrar ante los mercados internacionales que nuestro territorio aspira a ser un espacio neutro en términos de emisiones, para lo cual tenemos el reto de convertir las emisiones en infraestructuras verdes que compensen el carbono emitido por los sistemas de transporte y de alojamiento. El reto no es sólo ambiental, es un desafío de marketing estratégico para nuestro principal sector económico.
En lo que se refiere a la construcción, además de abordar la creación de infraestructuras de movilidad sostenible, de gestión del ciclo integral del agua y de otras infraestructuras, hay que abordar la necesaria adaptación de nuestras viviendas y nuestras edificaciones a las nuevas normativas que permiten la autoproducción energética y su bioclimatización, lo cual generará nuevas oportunidades para uno de nuestros sectores más tradicionales.
Por otra parte, el sector agrario tiene ante sí el reto de la producción agroecológica y de la soberanía alimentaria, cuestiones que se plantearán en toda su extensión en las nuevas políticas europeas a través de los distintos fondos, en el próximo periodo de programación.
La economía circular ha de ser otro foco de atención en este proceso, dado que en la actualidad estamos desaprovechando ingentes cantidades de recursos que, tratados como residuos, no son devueltos a nuestros circuitos de producción y consumo. Se hace necesario tomar consciencia del valor estratégico de nuestros residuos urbanos, de las aguas depuradas y de los recursos que no somos aún capaces de recuperar. Todo ello permitirá generar nuevos sectores socioeconómicos.
El sector energético también es de vital importancia, puesto que el desarrollo de las nuevas tecnologías de producción, almacenamiento y distribución permitirá crear un nuevo mundo de oportunidades de emprendimiento y empleo.
La economía azul debe desarrollarse como una vuelta a nuestro mar, para promover la recuperación de sus riquezas y su biodiversidad. Una nueva estrategia de desarrollo donde los usos turísticos, productivos y de ocio deben encontrar nuevas sinergias para la preservación de los recursos.
La economía del agua es otro de nuestros ejes de trabajo. No hay estrategia de cambio climático posible si no abordamos el problema del uso sostenible de nuestras masas de agua. Su preservación estratégica, su correcta gestión en la distribución y la reutilización de este recurso, junto con la recuperación de las buenas prácticas en la captación, han de conformar una nueva política del agua en Canarias.
El progreso científico y la economía del conocimiento han de ser otro foco de atención principal de esta nueva estrategia. Es la ciencia y la innovación la que nos alumbrará el camino del cambio hacia una sociedad más sostenible en esta transición ecológica que vivimos.
Todas estas políticas exigen nuevos modelos y liderazgos empresariales, capaces de desenvolverse en una economía más y mejor digitalizada, volcada hacia el sector exterior. Este modelo se basa en encontrar la necesaria colaboración entre retos colectivos e intereses privados que nos permitan alcanzar el éxito en este propósito colectivo. Las nuevas generaciones recogerán nuestro testigo y por ese motivo debemos responderles con mayor determinación y compromiso que nunca.

*Consejero de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático
y Planificación Territorial del
Gobierno de Canarias

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