Gastronomía

Los tacos artesanales, lo mejor del restaurante El Beso de Las Palmas

Jennise Ferrari, que el año pasado recibió el galardón a Mejor Jefe de Cocina en los XXXIII Premios de Gastronomía de DIARIO DE AVISOS-Dorada Especial, fue la encargada de elaborar un menú degustación con los principales platos de su carta

La taquería El Beso ha traído nuevos aires gastronómicos a la calle Olof Palme, de Las Palmas, donde ya hace tiempo figuran de manera destacada El Churrasco, especializado en carnes, y Ribera del Río Miño, que apuesta más por los pescados y mariscos gallegos. El Beso, de Jennise Ferrari y Mario Rodríguez Ureña, (propietarios de Qué leche, también en la capital grancanaria), ha apostado por una taquería, informal, donde se despiertan los paladares de los comensales con su cocina mexicana.

El local, con mesas altas en el interior y una terraza, es propicio para comidas informales acompañadas de cervezas o cócteles como la michelada (cerveza Sol, condimentada con tomate y sal) para abrir el apetito.

Jennise Ferrari, que el año pasado recibió el galardón a Mejor Jefe de Cocina en los XXXIII Premios de Gastronomía de DIARIO DE AVISOS-Dorada Especial, fue la encargada de elaborar un menú degustación con los principales platos de su carta.

El almuerzo comenzó con un entrante de melón infusionado con tequila, que dio paso a un guacamole que sirven en un mortero de piedra y que los comensales terminan en la mesa hasta conseguir el punto de melosidad óptimo, acompañado de fritos de yuca.

El siguiente plato es un refrescante salpicón de pulpo y camarones, que estaba sabroso. Luego el salmón marinado acompañado de toques de queso, remolacha, mojo verde y aguacate.

Los tacos artesanales son la especialidad de la casa y, al menos en esta temporada, hay nueve diferentes con unas tortillas de maíz elaboradas diariamente en el local.

El día de la visita probamos cuatro tacos. Empezamos por el de alitas de pollo de corral, su piel crujiente, aguacate y mojo de cilantro y le siguió el de costilla de vaca, ambos para chuparse los dedos.

Un giro fue el de pulpo con tortilla de tinta de calamar, queso ahumado herreño, mahonesa de aceituna negra y por último, el de cochino negro con mojo rojo. El Beso ofrece si se quiere un toque más picantes, bastante más picante, con una salsa a base del chile ojo de pájaro. El punto final fue para un cremoso de chocolate con naranja y aceite de oliva.

El Beso es ya un fijo para aquellos enamorados de la cocina mexicana auténtica.