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Mardones y el lago Ness

Surcamos unos cuantos el lago Ness y de ellos recuerdo a Luis Mardones, que no creía en el monstruo. La verdad, yo tampoco. Ahora los científicos han tomado muestras de ADN de los fondos del lago, que llegan a los 200 metros de profundidad. Y ni rastro de la anguila gigante, a la que parece […]

Surcamos unos cuantos el lago Ness y de ellos recuerdo a Luis Mardones, que no creía en el monstruo. La verdad, yo tampoco. Ahora los científicos han tomado muestras de ADN de los fondos del lago, que llegan a los 200 metros de profundidad. Y ni rastro de la anguila gigante, a la que parece ver al menos una persona cada mes, o así. Existe una estadística de los avistamientos en un departamento oficial de Inverness, en cuya jurisdicción se encuentran el lago y supuestamente el monstruo. Decía Aristóteles que la esperanza es el sueño del hombre moderno y todos los capitanes de los barcos turísticos del lago Ness desean encontrarse con la bestia, pero esta no sale a la superficie sino cuando la ve solo una persona. Aquella travesía de Mardones, mía y de otros amigos más, como Elfidio Alonso, ocurrió en el año 87 del siglo pasado y, desde entonces a hoy, Nessie ha aparecido un montón de veces, pero el ADN desperdigado y capturado en los fondos pantanosos no aporta relación con especie conocida alguna. Descartes dijo que las creencias se apoyan en el prejuicio y en la tradición y todo esto es pura especulación porque hasta los italianos, o no sé si los franceses, sostienen que un piloto de su ejército vio al monstruo, muerto y despanzurrado, flotando sobre las aguas de Ness, allá por la segunda gran guerra. No sé qué hacían un piloto francés u otro italiano sobrevolando el lago en aquellos tiempos tan convulsos. Ni tampoco creo que los escoceses, por mucha hambre que pasaran, se comieran a Nessie al calor de una hoguera. Benedetti escribió que una mujer desnuda es un enigma, pero ignoró al monstruo. También Serrat cuando lo cantó. O sea, que la enorme anguila no es una Virgen, como la de Fátima o la de Lourdes. Ellas se aparecen con pareo.