el charco hondo

Otoño maldito

Si en Maldito otoño se reflexiona sobre cómo sentimos el paso del tiempo y la finitud, en el otoño maldito al que se enfrentará el pacto de las flores, el tiempo pasará sin que nada pase, y no será necesariamente por culpa del Ejecutivo regional. Condenado a formar parte de la larga lista de damnificados que está generando el sin-Gobierno de España (poco o absolutamente nada pueden esperar las Comunidades Autónomas de un Estado en funciones), Ángel Víctor Torres inicia un curso político que tiene en su recorrido más sobresaltos que la casa del miedo de las ferias. Tiene esto toda la pinta de que en términos presupuestarios se pasará del verano a primavera sin pasar por otoño. Con elecciones en noviembre, en los ministerios las cosas empezarán a moverse cuando el carnaval se haya echado a la calle; o incluso algo después, porque nada hace pensar que de otra jornada electoral vaya a salir algo parecido a una mayoría suficiente (si ahora con Iglesias no es posible, tampoco lo será en noviembre; si no es con Iglesias, tampoco será con Rivera; y, siendo así, y así es, ¿qué carajo resuelve ir otra vez a las urnas?). Con un sin-Gobierno que no está en condiciones de gestionar o repartir, y con un presupuesto de hace ni se sabe ya cuántos años, el Gobierno de Canarias abre los ojos a la pesadilla de dar por perdidos los primeros doce meses del cuatrienio local. Los dolores de las flores no terminan ahí. Mientras la crisis política mantiene al país en el área de descanso de la autopista, otro obstáculo se cruza en el camino de espinas que deberán recorrer las flores del pacto. La onda expansiva de la recesión alemana va cogiendo fuerza como lo hacen los huracanes caribeños, y nos alcanzará. Tenemos a los británicos con la respiración asistida, y más pronto que tarde optarán por quedarse en casa a la espera de saber qué consecuencias tendrá un brexit gamberro. Tenemos a los cinco millones de turistas que nos mueve Ryanair en el aire, pero no a bordo (conscientes de que con su volumen de tráfico nos tienen pillados, los representantes de la compañía negocian desmelenados). Cae el turismo. Va a caer bastante más. El empleo lo notará. El consumo se enfriará porque las dudas alimentarán inquietud, y quietud. La recaudación se resentirá. No es que vengan curvas, ya están aquí; se acabó la recta de las vacas gordas. Maldito otoño. Otoño maldito. Huele a que el primer año de esta legislatura autonómica se ha echado a perder antes de empezar, y no necesariamente por culpa del Gobierno de las flores.

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