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Salidos

A ciertos tenores -no generalizo- les ha entrado una salidera notable y andan por ahí agarrando tetas, incluso en plena actuación

A ciertos tenores -no generalizo- les ha entrado una salidera notable y andan por ahí agarrando tetas, incluso en plena actuación. El italiano Vittorio Grigolo, un gordito (hay distinguir siempre entre gordo y gordito), le dio por agarrar la mama de una corista cuando cayó el telón del Fausto, en Tokio. La corista chilló, el otro insistió en el empeño y la Royal Opera House de Londres le ha dicho a Vittorio que se considere investigado, mientras la Scala de Milán (los italianos son menos rigurosos) ha confirmado sus actuaciones sin más trámite. El tenor ha declarado que es un adicto al sexo, lo que no estaría nada mal si no lo demostrara en teta ajena; que se busque una propia o que se toque la suya. El cantante tiene 42 años y aprendió con Pavarotti, al que también le gustaban las mujeres, pero -que se sepa– jamás dio un escándalo. Pues tenemos música en el mundo de la ópera y nunca mejor empleada la expresión. Primero, una serie de segundas donas acusa a Plácido Domingo de sobador y ahora resulta que Vittorio Grigolo también le da a la carantoña, incluso sobre el escenario y aprovechando que el coro no cantaba en este momento y que el telón estaba echado. La corista quedó consternada y se ve que Vittorio le había echado su ojo de halcón porque fue a por ella en cuanto sonó el último acorde de la orquesta. Es que hay tenores jodelones y salidos en este mundo y ahora parece que una constelación de estrellas les ha disparado los sentidos. Los compañeros de la corista no se creían lo que estaban viendo, según cuentan las crónicas, y le pidieron al tenor moderación, tras lo que éste soltó a su presa, disimulando. Ay, Vittorio.

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