el charco hondo

Algo está pasando

La sensación está por ahí, en alguna parte, flotando, abrazada al aire, puede que apoyada en la barra del bar, o no, o sí. A veces ocurre. No se sabe bien cuándo comenzó, no es posible explicarlo pero ahí está, en muchos sitios, o no en tantos. Dices, sí, algo está pasando, algo ocurre, algo que huele cada vez más fuerte sin que podamos explicar de dónde sale ese olor, o en qué acabará. Dices, sí, está ahí, ese runrún, ese no sé qué; pero cuando te piden que lo argumentes, entonces no, y admites que no se deja a describir, pero ahí está, míralo, huélelo. Las olas empiezan así, un poco por causalidad, aliñadas, eso sí, por una orgía de vientos favorables. No es que el PP vaya a ganar las elecciones, no es eso. O sí. O vete tú a saber. No, no será eso. No es que el PP vaya a ganar, no, pero algo está pasando, huele a que algo se está moviendo más allá de las encuestas. Será que Pablo Casado, éste, sin duda cada vez menos parecido al anterior, ha sabido reinventarse, reubicarse. Otro tono. Otras formas. Otra actitud, mostrándose ahora en una versión más afable. Ahora sí, bien guionizado y envuelto en un registro que le suma. Será que Casado ha sabido sacudirse la caspa del anterior Casado, o que a ojos de derechas las ridiculeces de Albert Rivera han hecho bueno, simpático y comprable al presidente del PP. Ciudadanos ha quedado reducido a la condición de azúcar sin azúcar, así que eso será, que lo que queda de Rivera está disolviéndose a la velocidad de la luz en el café para todos que ahora ofrece el PP. Será. Será eso o puede que tenga que ver con que la crisis económica está colándose en las semanas electorales (y por qué será que cuando eso pasa siempre hay quienes, confundidos, creen que la derecha gestiona mejor las curvas). El PP va a crecer, está claro. Incluso es posible que crezca mucho, puede ser, y será por méritos más ajenos que propios. Será porque mucha gente se dice que si Sánchez no pudo a ver si Casado lo logra. Sin duda una ola de PP va cogiendo forma. No es algo que se deje describir. Es una sensación que crece, pero más allá de que Albert Rivera galope hacia la insignificancia lo del buen momento del PP no es fácil de explicar, está ahí, es este no sé qué, un redoble de tambores que parecen sonar cada vez más cerca. Sánchez ganará las elecciones. El PSOE salvará el match ball. Pero algo está pasando con el PP. No sé explicarlo, pero algo pasa.

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