
Santa Cruz es una de las ciudades españolas, la que más de Canarias, con mayor número de referencias a la etapa franquista en sus calles. El símbolo máximo de ese relato interesado es el conocido precisamente como el Monumento a Franco, que se levanta en la confluencia de las Ramblas y la avenida de Anaga. Este jueves, mientras los restos del dictador abandonaban el Valle de los Caídos, donde reposaron los últimos 44 años, en la capital, eran muchos los que se preguntaban que va a hacer el Ayuntamiento de Santa Cruz con una escultura que incumple la Ley de Memoria Histórica y que no puede ser resignificada. Al menos así lo concluye el informe que el propio Consistorio encargó para conocer el grado de cumplimiento de la citada ley en el municipio. El análisis que realiza el estudio dirigido por la catedrática en Historia del Arte, María Isabel Navarro, sobre la escultura de Juan de Ávalos, artista que también es autor de las esculturas del Valle de los Caídos, concluye que el conjunto escultórico debe ser retirado del espacio público para ser custodiado en dependencias municipales sin posibilidad de ser exhibido públicamente.
La solución que proponen, y que es extensible a todo el patrimonio que incumple la Ley de Memoria Histórica, es que “todo este proceso de revisión de los patrimonios incómodos del pasado debería permitir su instalación en un parque público con la contextualización necesaria acerca de su valor artístico y su sentido histórico y cultural”.
“El recinto elegido -continúan- debería tener en sus proximidades una infraestructura consistente en un Centro Internacional para La Paz y la Reconciliación en el que se integre la creación de un centro documental, centro de formación y centro de difusión sobre los contenidos de la memoria histórica, que la administración considera necesario difundir entre los sectores de las administraciones públicas. Su estructura podría ser mixta, integrando las propias administraciones locales, la creación de un Instituto Universitario de Memoria Histórica de la Universidad de La Laguna para incluir cursos de formación y seminarios y un centro documental en el que se conserven unidos los fondos relativos a la memoria histórica”.
Artículos 15 y 17 de la Memoria Histórica
El cumplimiento o no de la Ley del Monumento a Franco es analizado por los investigadores en base a dos artículos concretos de la norma, el 15 y el 17. Son, precisamente, los que hacen referencia a los símbolos de exaltación del franquismo y a los valores artísticos que pueden eximir del cumplimiento de la ley a algunos de los monumentos que persisten en las calles españolas. El informe avala que el monumento de Ávalos en su conjunto es una exaltación de la etapa franquista, explicando que “es el resultado de un conjunto de iniciativas de carácter propagandístico para convertir el espacio urbano de proximidad al puerto en un recordatorio permanente de varios conceptos ideológicos que marcaron toda la historia española durante el franquismo: el principal, consagrar permanentemente el recuerdo del puerto desde el que el general Franco se trasladó a Gran Canaria para iniciar la sublevación militar”.
Detallan que su ubicación buscaba “una completa ocupación del espacio urbano representativa del poder simbólico atribuido al ejercito” al darle el nombre de la vía principal al General Franco, situarlo junto al cuartel militar de Almeyda y a pocos pasos de la Comandancia de Marina. Los símbolos que creó Ávalos apuntalan esa intención. “Es una interpretación que impone una versión distorsionada de la guerra y su consecuencias a los vencidos y persigue la exaltación permanente de la victoria y, en este caso, una santificación del dictador”.
Además, su ejecución se acompañó de dos tipos de hechos que afectaron a la población. La primera su realización por suscripción popular, en 1964, definida por los investigadores como un “método de extorsión” dado el carácter obligatorio de la misma. El segundo hecho es el “uso continuado de este espacio urbano como lugar memorial mediante una ocupación de la escena pública conmemorando un evento de culto al dictador”.
Con respecto a las consideraciones artísticas del monumento, el estudio lo zanja señalando que en la actualidad carece de reconocimiento como bien de patrimonio artístico, “por tanto no es preceptiva su conservación como monumento en su conjunto”. Añaden que “es un complejo que contribuye a la vulneración de los principios democráticos, y a la distorsión de la verdad histórica al tiempo que es la muestra mas exacerbada de exaltación a la figura del dictador como figura mesiánica”.
Ayuntamiento de Santa Cruz
La primera teniente de alcaldesa de Santa Cruz y concejala de Patrimonio Histórico, Matilde Zambudio, afirma que no van a precipitarse a la hora de tomar una decisión sobre el Monumento a Franco y llama al consenso entre todas las fuerzas política, máxime cuando, afirma, “nos hemos encontrado algunas contradicciones en el expediente de contratación”. Se refiere la edil a que “en la Comisión de Memoria Histórica, que es la que hace el encargo del estudio existe un documento en el que se acordó que el conjunto histórico artístico de Juan de Ávalos quedase al margen del informe puesto que la Ley de Memoria Histórica lo protegía por su carácter artístico, y se acordó que era necesaria una reinterpretación del mismo”. “Es una cuestión lo suficientemente importante, máxime ante la división social que genera el Monumento a Franco, para que haya que analizarlo detenidamente”, añadió la edil.
Zambudio aboga por el consenso y conocer las opiniones del resto de partidos políticos. “Me entristece mucho que algo que nos superó hace muchísimos años, y a pesar del tiempo trascurrido, siga manteniéndonos divididos”. Por eso apeló a ese consenso para que todo lo que pueda hacer referencia a Franco “se plasme en una propuesta para acomodarnos a la ley de memoria histórica”, concluyó.




