el charco hondo

La lógica de lo ilógico

El aparentemente ilógico maridaje electoral de Nueva Canarias y Coalición es de una lógica aplastante. Una decisión a priori ilógica, que tanta pedagogía va a exigir a ojos de sus respectivas parroquias, tiene una lógica que solo las heridas abiertas en el transcurso de los últimos años vuelve ahora ilógica a pie de calle. Basta rebobinar un poco, y desandar parte de lo recorrido, para admitir que sí, que parece razonablemente lógico que dos partidos como NC y Coalición se pongan en modo centro-periferia para, braceando contra la corriente, tener más opciones de sentarse en el Congreso de los Diputados. Cuando se sitúan en las Cortes, en un contexto que comunica con el local, sí, pero donde se desdibujan las filias o fobias del ámbito insular, Coalición y NC emergen, y se reconocen, como piezas fácilmente compatibles. Gustará más o menos, caerá mejor o peor, generará rechazo, comprensión o indiferencia, pero no parece descabellado que dos partidos con un discurso nacionalista afronten de la mano, pero sin abrazarse, unas elecciones concebidas para gloria, rejuvenecimiento y resurrección del bipartidismo. Sobre el césped hay quien se pregunta, ¿esto era el cambio del que hablaba NC?, duda razonable que se deja responder en el dialecto y huso horario de la escena política estatal, recordando que juntos pero no revueltos, separando el allá del acá. A coyunturas extraordinarias, y es el caso en un país que convoca elecciones cada tres jueves, remedios igualmente extraordinarios. Hasta aquí la lógica de una alianza electoral recibida como ilógica. Hay más. Algo se mueve en el nacionalismo canario. Algo está pasando, algo que no tiene pinta de tener en las urgencias del 10 de noviembre su intención única o última. Aunque las linternas están apuntando a quienes en NC no están cómodos con el acuerdo, en las filas de Coalición es donde realmente hay mar de fondo. Saben en Coalición que no pueden permitirse llegar a las siguientes elecciones autonómicas y locales arrastrados por el luto, la nostalgia o la inercia. CC no va a desaparecer, no es eso; pero saben que algo hay que hacer porque están jugándose pasar de la pérdida de la centralidad al pozo de la irrelevancia. El acuerdo de NC con Coalición hay que leerlo con la mirada más allá del 10 de noviembre, de ahí que la ilógica de su alianza electoral sea de una lógica aplastante.

TE PUEDE INTERESAR