
Las cámaras de seguridad de una empresa radicada en Bradford, en el Reino Unido, captaron el momento en el que un empleado destrozaba el coche de su jefe además de uno de los camiones que se encontraba estacionado.
Solo la intervención de otro compañero evitó que el incidente pasara a mayores. El empleado alegó estar bajo los efectos del alcohol y las drogas.
