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El Gobierno defiende su agenda socialdemócrata como arma para afrontar la desaceleración

La oposición critica que el Ejecutivo regional suba los impuestos en pleno enfriamiento y lo acusa de sumisión frente a Pedro Sánchez
DEBATE PRESUPUESTOS CANARIAS
DEBATE PRESUPUESTOS CANARIAS
El Gobierno defiende su agenda socialdemócrata como arma para afrontar la desaceleración. SM

JORGE BERÁSTEGUI / AGENCIAS

Dicen que el debate de los presupuestos es el más importante de cada curso político, porque ahí se establecen las prioridades de un Gobierno. Para un Ejecutivo recién llegado, como el cuatripartito de la izquierda canaria, también es su primer contrato en firme: dentro de un año sabremos si eran realistas las previsiones económicas, y si los nuevos fondos para sanidad, educación o asuntos sociales empiezan a mover las aguas estancadas de la pobreza y el deterioro de los servicios públicos. Sobre todo eso se debatía ayer en el Parlamento canario, donde la oposición criticó la subida de impuestos que ha anunciado el Gobierno y lo acusó de buscar en los bolsillos de los ciudadanos lo que no se atreve a pedirle al Ejecutivo de Pedro Sánchez.

El nuevo presupuesto será de de 9.569 millones, un 8,7% más. 8.066 millones serán para gasto no financiero, el que el Gobierno se gasta todos los días en hacer funcionar la máquina. El resto irá a pagar la deuda acumulada por la Comunidad. En definitiva, habrá 211 millones de euros más que el año pasado. Pero el vicepresidente del Gobierno y consejero de Hacienda, Román Rodríguez, afirmó que, tras las reorganizaciones de gasto que ha hecho el Gobierno, habrá 352 millones más para gasto social, un incremento del 6,1%, y que la inversión en sectores productivos aumentará el 13,6%, aunque la inversión total cae por la disminución del gasto en carreteras. “Hemos hecho magia”, afirmó jocosamente a los suyos, y para más de uno en la oposición.

Porque hubo una parte del debate más suave, la del vicepresidente con el portavoz de Coalición Canaria, quizá amigados por el roce cómplice de la campaña electoral conjunta de CC y Nueva Canarias para las últimas elecciones generales. Aun así, Barragán criticó la subida de impuestos, entre los que destaca el medio punto de incremento del tipo general del IGIC del 6,5% al 7%, revirtiendo la rebaja que hizo el último Gobierno de CC. También aumentará el IGIC a los productos de lujo, a la electricidad no doméstica, a la telefonía. O una ligera subida al IRPF de las rentas por encima de 90.000 euros anuales y del impuesto de sucesiones en herencias a partir de 300.000 euros. Barragán rechazó las subidas impositivas en un contexto de desaceleración económica donde pintó los negros nubarrones del brexit, entre otros peligros de los que advierte la enmienda de CC a los presupuestos, como la guerra comercial entre China y EEUU o el enfriamiento económico de Alemania. Luego acusó a Torres de “pusilánime” con el Ejecutivo de Sánchez por no reclamarle fondos pendientes para Canarias, y fue detallando concienzudamente lo que llamó “trampas presupuestarias” del Gobierno, como no alcanzar la inversión que exige la Ley de Servicios Sociales, interpretar a la baja los sexenios que cobran los docentes o recortar la lucha contra la drogodependencia. Y criticó al Gobierno por no movilizar recursos suficientes para activar la economía y luchar contra el paro.

Más que Rodríguez, a Barragán le atizaron con mayor dureza desde Sí Podemos Canarias, cuyo portavoz, Manuel Marrero, recordó el “clientelismo” de CC, les dijo que los veía “desorientados” y afirmó que tenían “poca autoridad moral” para criticar tras 26 años al frente del Gobierno.

Pero hubo otra parte del debate todavía más dura, más ideológica aún, que enfrentó al vicepresidente con la portavoz del Partido Popular, Australia Navarro, que entró al debate con el rayo del dios Thor y acusó al Gobierno de “insensatez y temeridad”, de “frivolidad innecesaria”, de prometer “un maná social sin respaldo económico” y de “engatusar a los canarios”. Navarro también criticó duramente las subidas de impuestos y le recordó a Rodríguez que venía de la “ultraizquierda comunista”. Según Navarro, la cuentas no destinan “ni un euro” a nuevo personal en sanidad y los conciertos para pruebas diagnósticas caen un 17%. “La sanidad y las listas de espera no son una prioridad para este Gobierno”, afirmó, al mismo tiempo que criticaba, también, una supuesta tibieza con el Gobierno de Sánchez.

“Se derechizan ustedes por minuto. Y así les va”, afirmó Román Rodríguez, argumentando que el discurso de Navarro carecía de “análisis económico” y “era un manifiesto propagandístico” de la derecha dura. “Hubo un tiempo en que ustedes fueron un partido de centroderecha”, les recordó, al mismo tiempo que los acusaba de dejarse arrinconar por Vox.

Un tono similar, bastante agrio, tuvo el intercambio con la portavoz de Ciudadanos, Vidina Espino, que acusó al vicepresidente de “faltarle al respeto” por sus alusiones a la falta de experiencia de Espino, al mismo tiempo que afirmaba que la enmienda de Cs era un cúmulo de “generalidades”. Rodríguez le contestó que, en política hay que tener “la piel más dura”.

Espino calificó el presupuesto como “ triste y decepcionante”, al tiempo que criticó la “irresponsabilidad” del presidente Ángel Víctor Torres por “dejarse arrastrar” por el vicepresidente, Román Rodríguez, que es el “cerebro”.”Le van a birlar el Gobierno, le birlan las cuentas en sus narices”, señaló ante la Cámara, ironizando sobre el exceso de protagonismo de Rodríguez en la última reunión de las RUP en Bruselas. Espino indicó que no hay personal ni herramientas para implementar la modificación de la PCI ni la dependencia y acusó al Gobierno de vender “humo”.

Primer presupuesto del cuatripartito de la izquierda, donde Rodríguez reconoció la dificultad de hacer unas cuestas sin que el Estado haya hecho las suyas y con fondos bloqueados que prometió reclamar cuando haya nuevo Gobierno en España. También defendió la subida de impuestos, que calificó de “moderada”. Al más puro estilo socialdemócrata, afirmó que hay hacer una política “contracíclica” para estimular la economía en este momento de desaceleración. “Y eso solo lo podemos hacer con más gasto, que está prohibido por las reglas presupuestarias, o vía ingresos”. También defendió que el presupuesto se orienta a fomentar la “inclusión social”. “No puede ser que nuestra gente malviva”, señaló.

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