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el charco hondo

Flores sin riego

A la admirable resistencia de los crisantemos, la capacidad del alhelí o la hortensia para lucirse sin apenas riego, o el curso acelerado en técnicas de autoabastecimiento que los helechos han aprobado con buena nota, en el listado de plantas que a falta de agua son capaces de buscarse la vida por sí mismas deben incluirse cuanto antes las flores del pacto que facilita la fotosíntesis del Gobierno de Canarias. Flores, las del pacto, a las que el primer año de legislatura autonómica está tocándoles bailar con las cifras más feas de los últimos diez años. Flores a las que por las mañanas lejos de llegarles los rayos del sol lo que les da en la cara son caídas en la recaudación del IGIC, herencias que obligan a ir a mucho más con el gasto corriente o recursos del Estado que no han llegado, no parece que estén llegando e incluso puede que no terminen de llegar, a lo que debe añadirse que en el mejor de los escenarios los ministerios no moverán euros hasta verano, con la amenaza latente, además, de que sobre la mesa del Consejo de Ministros puede haber tal colapso de agendas mayúsculas, minúsculas o turolenses que a efectos presupuestarios la agenda canaria podría quedar reducida a un post it en la puerta de la nevera de cualquier secretario de Estado. Si el abrazo de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias crece, se desarrolla y gobierna, el atasco de agendas comprometidas desaconseja pecar de optimismo respecto a los apartados de la agenda canaria, tanto en sus epígrafes del pasado imperfecto como respecto a los capítulos del futuro impreciso. Si a eso añadimos las estrecheces financieras de Bruselas -tocada la UE por la pérdida del inquilino británico-, los zarpazos del enfriamiento de algunas economías en las que nos va la vida, la gripe de los turoperadores y el golpe que supondrá para la conectividad de las Islas el monólogo de IAG, que la recaudación del IGIC confirme los peores augurios con una caída del 16% hasta septiembre (ingresando la Comunidad Autónoma 200 millones de euros menos en los nueve primeros meses de este año por impuestos derivados del Régimen Económico y Fiscal) confirma que en este primer año de vida a las flores del pacto solo les queda que un grupo electrógeno permita al Gobierno canario avanzar tirando de recursos propios. No debiendo esperar grandes alegrías de los ministerios, las flores del pacto deberán aprender de los crisantemos, el alhelí y las hortensias, capaces de sobrevivir con poco riego y escasas atenciones.

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