El charco hondo

A puerta vacía

A pocos o ninguno debe sorprender que Coalición esté algo difuminada, mustia, puede que más gaseosa que líquida o sólida. El duelo que trae consigo la pérdida del poder, y de la centralidad, dura meses o años, varía, dependiendo de si el fallecimiento es inesperado -como así fue, más o menos- y del tipo de […]

A pocos o ninguno debe sorprender que Coalición esté algo difuminada, mustia, puede que más gaseosa que líquida o sólida. El duelo que trae consigo la pérdida del poder, y de la centralidad, dura meses o años, varía, dependiendo de si el fallecimiento es inesperado -como así fue, más o menos- y del tipo de relación que se tenía con el ser querido que se ha ido -estrecha, y prolongada.. -. Los meses transcurridos marcan un plazo puede que insuficiente para que digieran el agua que arrastró el tsunami. Algunos especialistas consideran que hacen falta dos o tres años para experimentar un descenso progresivo del malestar emocional. En manos de Coalición está pasar cuanto antes del luto riguroso al botón negro. En CC habrá quien diga que el big bang fue hace solo cinco meses, que se necesita algo más de tiempo para que cargos electos u orgánicos y militantes se recuperen del golpe recibido. Es posible que así sea. Puede que siga siendo demasiado pronto para que dejen de hiperventilar. No es fácil acostumbrarse a una situación en la que están debutando, en periodo de prácticas, haciéndose a un contexto que les resulta extraño. Puede que estén recuperándose del estrés postraumático que genera ver el mango de la sartén en otras manos, pero con todo no termina de entenderse que estén tan desaparecidos, idos, ausentes de la escena autonómica o local. O no están intentándolo o no han dado con las teclas adecuadas. Cala la sensación de que las flores que el pacto tiene repartidas por consejerías regionales, gobiernos insulares, alcaldías y concejalías están jugando felizmente a puerta vacía, sin oposición, transitando estos primeros meses de legislatura o mandato sin que Coalición les tosa, con CC silenciada por su desánimo y quienes votaron CC preguntándose dónde están aquellos a los que votaron. Claro que podría ser que algunos, convencidos de que su paso por la oposición durará lo que un catarro, se pregunten para qué fajarse estos meses de transición. Así se explicaría la desgana con la que en Coalición están sobreviviendo estos primeros meses en los que, descabezados, y eso no ayuda, parece que, permitiendo que se gobierne a puerta vacía en los ámbitos autonómicos y locales, han decidido quedarse mudos, quietos, aguantando la respiración a la espera de saber quiénes ganarán en su congreso de abril y, en lo que llega ese momento, limitándose a soñar con los pajaritos preñados de un regreso express al poder y a la centralidad.