el charco hondo

El ritual de apareamiento

Si es que socialistas e independentistas dieran alguna vez con un acuerdo que permita sobrevivir electoralmente a ambas partes contratantes (no será fácil, al revés, pinta que solo uno de los firmantes sobreviviría al hipotético pacto), una vez logrado les quedaría ponerse manos a la obra en la construcción de un idiolecto que les ayude a explicar lo que han firmado. Ese pacto, si es que llega, requerirá una forma de hablar característica, un estilo propio, una selección particular de léxico, gramática, palabras, frases y giros, una entonación específica, una pronunciación inédita. Es probable que el ritual de apareamiento que están escenificando PSOE y ERC vaya tan despacio porque no esté resultándoles sencillo dar con el idiolecto que permita una detonación argumental controlada. Saben los negociadores socialistas que sus parroquianos concluirán que se han ido más allá de lo admisible. Son conscientes los independentistas de que a ojos de los suyos acuerden lo que acuerden se habrán quedado cortos. PSOE y ERC están rumiando más que negociando. Mastican una y otra vez los párrafos de los documentos que manejan, llevándolos de las cavidades del estómago a la boca, de la boca al estómago y vuelta a empezar, tantas veces como sean necesarias para que los espectadores vayan digiriendo con premeditada e imprescindible lentitud un acuerdo de difícil digestión, tanto para los propios como para los extraños. Los negociadores están mascando a carrillos llenos un puñado de frases que ayuden a acercarse al objetivo de que su conversación se cuele en la normalidad de las cosas, de las noticias que son percibidas por la opinión pública como normales, abandonando así el terreno de lo políticamente impensable. Avanzar en las fórmulas para encauzar el conflicto político de Cataluña (titular de prensa con el que ayer quisieron seguir evangelizando al público observante) es tanto como nada. Pero, aunque no avancen sí que avanzan. Frases así forman parte del curso acelerado que están impartiéndonos para que acabemos familiarizados con el idiolecto del pacto. Olvidaron los guionistas del comunicado que también en España hay un conflicto político que encauzar, pero pelillos a la mar. Se está a lo que se está. Y en lo que se está es en dar con un acuerdo que no entierre a una de las partes, pero, sobre todo, se está en la táctica de rumiar los términos del hipotético pacto y en la generación de un idiolecto que permita -en su caso- contarlo en un código creado expresamente para la ocasión.

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