Aunque me haya vuelto ateo, me gusta escuchar Lo Divino. Por la costumbre, no por el contenido que es más hueco que la religión mayoritaria y que los sermones dominicales de los curas. Ahora no les enseñan ni siquiera latín, que por lo menos los culturizaba un poco. Desde que hay dos papas, dos reyes de España y las cosas están duplicadas, todo se ha venido abajo. Pronto habrá dos reyes de Inglaterra, si abdica la vieja, y entonces llegará la fin del mundo, que es como el mago se refiere al asunto. Nunca he sabido por qué el mago feminiza el final de los tiempos y le cuela un artículo a Radio Club: en vez de Radio Club dice el Radio Club. Una manía que tiene el rural, adquirida no sé dónde. Total, que estos días se escucha de fondo Lo Divino y a mí el tonito no me disgusta, aunque su simplicidad asuste: Esta noche es nochebuena/noche de comer pasteles/y el que no tenga dinero/que se arrime a las paredes. Todo muy cristiano y muy susceptible de ser compartido. Esa letra apócrifa del villancico resume la desastrosa situación de la religión católica, que tiene que ser a la fuerza la única verdadera y que está sufriendo una pérdida alarmante de seguidores por su nula actualización. Todos confiaban en el papa argentino, pero es que hay otro alemán y ese dúo no pega ni con cola, desde los tiempos del papa Luna, que no se sabía bien si era papa o anti papa. Se espera aún al anti Cristo, que puede ser el vecino del quinto. La religión católica es más ambigua que los cerebros de Sánchez e Iglesias juntos. Ahora Iglesias la ha tomado con la Cope, que es de los papas, porque en la emisora se dijo que el Coletas asustaba a los niños. Como el duque de Alba.
