tribuna

Y estamos aquí…

Lo cierto es que estábamos allí y de su boca salió una ensordecedora y muda reflexión, “escribe de lo que pasa por dentro y no de lo que pasa fuera”. Lo cierto es que quizá debería prescindir del entrecomillado ya que nunca la memoria fue mi mejor virtud. Pero el quid, el fondo de la cuestión, lo importante venía a decir algo, si no igual, sí similar. Estamos aquí, todos lo estamos. A veces el devenir del tiempo y la rutina anula la certeza de que es así, intenta omitirnos, quitarnos esa certeza y evidencia de que sí, estamos. El tiempo, por su parte, a veces se aburre de nosotros y solo intenta robarnos protagonismo, no nos deja ser, solo estar, pero, sobre todo, sobre todo, parecer. Y es que parece que estamos a su merced, y posiblemente así sea. Pero en las reglas del juego no nos dicen cómo debemos jugarlo, cómo debemos vivirlo, al tiempo (digo). Aun así dejamos que nuestro cuerpo, y en muchos casos nuestra alma, vague a su antojo. Rutinas que apagan nuestros sueños, obligaciones las llamamos. Obligaciones que frustran nuestras ilusiones. ¿Y si lo intentamos? ¿Y si intentamos formar gobierno?, ¿y si intentamos ser felices?, ¿y si intentamos no pasar por la vida de puntillas? Lo que pasa por dentro, lo que nace… Nace no ser incendiarios en palabras que pueden prender fuegos. Nace el optimismo en un mundo caótico y con, cada día, menos esperanza. Nace intentarlo, porque si no lo hacemos lo que nos queda no es algo por lo que queramos luchar. Nace una primera columna de opinión, quizá a destiempo y quizá sin opinión. Porque mi opinión vale lo mismo que la tuya. Mucho. Lo que me nace hoy es, simplemente, escribir. ¿Y por qué no?

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