El charco hondo

Carolinear

Hay políticos adictos al protagonismo, a las lentejuelas y el neón, a los fuegos artificiales y al estrellato; y hay otras, como Carolina Darias, que encarnan el triunfo de la discreción, pico y pala, ni lejos ni cerca de los focos, ni alardes ni patinazos, poco ruido, bastantes nueces. Más cerca de la constancia de […]

Hay políticos adictos al protagonismo, a las lentejuelas y el neón, a los fuegos artificiales y al estrellato; y hay otras, como Carolina Darias, que encarnan el triunfo de la discreción, pico y pala, ni lejos ni cerca de los focos, ni alardes ni patinazos, poco ruido, bastantes nueces. Más cerca de la constancia de la hormiga que de la soberbia de la cigarra, la trayectoria de la ahora ministra confirma que moverse sin estridencias a veces da sus frutos. Capaz de adaptarse con rapidez y facilidad a distintas funciones, coyunturas, escenarios y responsabilidades, su versatilidad, asociada a un carácter afable pero sin exceso de azúcar, dibuja un perfil válido para ocupar el Ministerio de Política Territorial y Función Pública, pero podría igualmente ponerse al frente de Sanidad, de la cartera de Defensa, del FC Barcelona o de Renfe. Escasamente dados al exceso de confeti, aquellos que, pocos, muy pocos, este fin de semana no hemos publicado fotos junto a Carolina (convertida de días a esta parte en heroína de la tribu, y elevada a los altares cual Rosalía), deseamos suerte, aguante y tejidos ignífugos a quien, en su caso, pasados los primeros meses empezarán a quemar desde todos los frentes a la vez. Pero eso será el futuro inminente -pronto, pero después-. Las urgencias del presente inmediato dictan alegrarse porque es una buena noticia que alguien de las Islas esté sentada en el Consejo de Ministros cuando en el orden del día se incluyan los asuntos de por aquí -quede dicho que la buena noticia es que una canaria capaz esté en el Consejo; si fuera canaria, a secas, poco habría que celebrar-. Salen bien en la foto los socialistas canarios y, sin duda, Ángel Víctor Torres, cada vez más presidente, cada vez mejor plantado, cada vez más cerca de una remodelación generosa de su gabinete. Quienes, pocos, muy pocos, no somos de confeti ni selfies, no desaprovecharemos estos días en los que se está carolineando para recordar que bien está lo de la ministra, pero que debe mejorarse situando a dirigentes de las Islas en otros ámbitos de decisión estratégicos. Por ejemplo, AENA. Por ejemplo, Costas. Por ejemplo, Transportes. A la espera de que lleguen buenas noticias por ese lado, cabe celebrar el triunfo de la discreción que retrata el éxito de Carolina. Me alegro por ella. Mucho.