el charco hondo

El sándwich marroquí

Un estudiante de informática y un español -chef, al parecer- han hecho un sándwich de la Tierra. Quizá aburrido, o puede que abandonado por pareja o amigos, Etienne Naude localizó el punto opuesto exacto de Auckland, y resultó que la antípoda la encontró en algún lugar entre Cádiz y Málaga. Ambos sincronizaron sus relojes, calcularon las distancias (12.724 kilómetros de planeta) y colocaron sus respectivas rebanadas, al mismo tiempo, en el suelo. A bastantes horas de Nueva Zelanda, aquí al lado, en Marruecos, los vecinos han puesto una rebanada de pan en Rabat y la otra entre La Palma y El Hierro, rebajando a Canarias a la condición de pollo desmenuzado del sándwich que la inteligencia marroquí ha arrojado en la cara al Gobierno de España. Con el Sahara sobrevolando la sandwichera y sin perder de vista el cariño que el vecino le tiene a las reservas de petróleo y gas -o qué decir de los minerales que aderezan los montes submarinos- el órdago de la oligarquía de la orilla de enfrente ha logrado su primer objetivo, que no es otro que tener a España a rebufo de los hechos consumados de Rabat. La ministra española de Exteriores se verá hoy con su homólogo. Al finalizar la sesión de fotos entraran en una sala, y será entonces, ni un minuto antes, cuando a puerta cerrada los anfitriones ofrezcan unos sándwiches, momento elegido por Marruecos para susurrar a la ministra el objetivo realmente perseguido por Rabat con su calculada declaración unilateral en la Cámara de Representantes. La aristocracia del vecino no se imagina invadiendo Canarias. No lo pretende ni militar ni políticamente. A Marruecos siempre se le han dado bien las simultáneas de ajedrez. Jugar en varias mesas a la vez es su especialidad. Amenaza la posición de España en el mar con la cabeza puesta en ganar otra partida diferente tierra adentro. Funcionan así. Sacarán tajada, solo falta saber dónde o con qué. Es probable que hoy den alguna pista a la ministra, o no, o puede que con el órdago ya incrustado en la agenda -este contencioso ha llegado para quedarse- no muestren de momento la carta ganadora, la de sus verdaderas intenciones. Con Madrid reaccionando con los reflejos de una mesa camilla, a efectos del derecho internacional Canarias será durante un buen puñado de meses -o años- el pollo desmenuzado del sándwich marroquí, estratégicamente elaborado colocando una rebanada en Rabat y la otra entre La Palma y El Hierro.

TE PUEDE INTERESAR