el charco hondo

La máquina de arrinconar

No son, ni de lejos, originales. Sus técnicas son de importación. Cortan de aquí, pegan de allá, poco más. Copian, solo eso. Hacen lo que otros ya están haciendo cuando agitan otras banderas con idénticos eslóganes. De ahí que no sorprendan sus maneras. Otros inventaron esa forma de moverse. También otros desarrollaron ese manual de estilo, y fue bastante antes de que descabalgado del PP Santiago Abascal se subiera al caballo de Vox. Y esa forma de moverse, esas maneras, consisten en tachar de sectarios a quienes difieren, discrepan, critican, desmontan o denuncian algunas propuestas de Vox. En sus filas hay de todo, dónde no; pero su código de circulación atiende a un mismo patrón. Opinar que otros partidos están fallando, equivocándose, incumpliendo o incurriendo en contradicciones dibuja, a oídos de dirigentes o seguidores de Vox, el lógico ejercicio de la libertad de expresión. Poner el foco sobre los errores o pecados de otras formaciones, o discrepar de sus propuestas, es periodismo. Ahora bien, criticar las propuestas de Vox es sectarismo, y quien las critica (un servidor, por ejemplo) un sectario. Su jugada consiste en que a la gente -en general- y a los periodistas -en particular- su lluvia fina de etiquetas y descalificaciones acabe calándonos en los huesos de pensar, y no, por ahí no, faltaría más. Pretenden desanimarnos, y no. Nos quieren mirando hacia otro lado cuando sin pudor alguno recopilan fakes, lanzan al aire estadísticas o datos inexistentes o construyen realidades falseadas para alimentar su hoguera, y no, claro que no, por ahí no. A raíz de algunos comentarios que he hecho en mis mañanas de radio -en COPE- o de mis artículos, aquí, en la segunda del Diario (la semana pasada sobre el pin parental, sin ir más lejos), algunos han activado la máquina de arrinconar a los incómodos. Esta vez a mí, como otras a tantos otros, decretan sectarismo, tachan de sectario, etiquetan y vuelta a empezar. Y no, ni de broma. Criticar a otros es periodismo pero criticar a Vox es sectarismo -ese himno nos suena-. Quienes en Vox creen que su lluvia fina de descalificaciones nos va a desanimar pueden quitárselo de la cabeza. No miraremos hacia otro lado. No vamos a enmudecer. No callaremos. Ni lo sueñen. No vamos a dar un paso atrás. Qué va. Faltaría más.

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