en el camino de la historia

Marruecos y su rearme, por Juan Jesús Ayala

Las fuerzas armadas de Marruecos han ido creciendo de manera considerable y en estos momentos ya dispone de 24 cazas estadounidenses de última generación, además de una nueva base naval, por las pretensiones de Rabat para ocupar un espacio que tenía fuera de su control, que es el referente al Estrecho de Gibraltar. Es por ello por lo que ha solicitado un pedido para hacerse con su primer submarino, que colaborará con el Ejército de tierra, que, según informaciones, ya cuenta con 162 carros modernos que se suman a los anteriores 250. Se puede decir que dispone de un Ejército nada despreciable.

Pero lo más reciente y que supone un salto cualitativo con respecto a los países de la zona, y más concretamente a Argelia, es la obtención de un satélite de fabricación francesa, el cual podrá verificar 500 imágenes diarias que enviará a su centro de control. Si esto es así y se consolida, Marruecos será el tercer país africano dotado con este medio. Además, con la práctica de este satélite, se observarán los movimientos de tropas y demás asuntos militares concernientes a Canarias, y como la seguridad de las Islas depende de muchas cuestiones, esta nos debe preocupar y no debe pasar de largo, como si no fuera con nosotros.

Que los ejércitos se rearmen y modernicen nos parece bien, pues es su lógica sustentada sobre posibles ataques del yihadismo, que se ha convertido en una amenaza planetaria. Con lo cual, todos aquellos dispositivos que los países dispongan a este fin pueden ser bien recibidos.

Pero toda esta cuestión del rearme marroquí, a pesar de que se ha declarado amigo de España (la historia nos dice lo contrario) y hace esfuerzos por entrar en la Unión Europea, tiene un rictus ambiguo y confuso, puesto que no debemos olvidar que en el despacho del monarca alauí y desde su abuelo Mohamed V existe el mapa del Gran Magreb, que incluye, entre otros territorios, a Canarias. Y, además, es histórico también las dificultades existentes para determinar la mediana que separa las islas del Sahara Occidental, que, por otra parte, es un territorio que está en litigio en las Naciones Unidas.

Y cuando surge la cuestión del telurio y por la riqueza que su extracción comporta, Marruecos se descuelga, manifestando que tiene soberanía sobre las aguas del Archipiélago porque su plataforma marina-continental llega hasta 350 millas, sobrepasando la Zona Económica Exclusiva.

Debemos tener en cuenta todas estas cuestiones que nos afectan de manera directa y pueden comprometer el futuro cuando menos se espere. De aquí que ¡cuidado!, porque si guerras pasadas y las ahora periféricas fueron y son motivadas por la riqueza petrolífera, hoy existen otro tipo de materias por las que los estados están dispuestos hasta a jugar a la guerra en cualquier parte del mundo si hiciera falta.

Y ahí está la cuestión candente con el no tan nuevo contencioso marroquí-español, que es la riqueza que se encuentra en el monte Tropic, situado a 260 millas de la Restinga, en la isla de el Hierro, que posee en su corteza 2,670 toneladas de Telurio, material dedicado a la alta tecnología, que escasea en el resto del planeta. El Tropic es la segunda montaña submarina más alta que se conoce después del Echo, que se levanta a 3.400 metros desde una profundidad de 3.700 metros y la segunda de mayor superficie tras el The Pasp, que es un 44% más grande.

El Tropic es un volcán de 119 millones de años, que llegó a ser una isla y hoy es un tesoro. Por eso, la avidez del reino alauí por obtenerlo, alegando despropósitos legales e internacionales, porque aunque Mohamed VI llame al Sahara Occidental “nuestra querida provincia del sur”, su dueño legítimo es el pueblo saharaui, que continúa pendiente de un referéndum por la autodeterminación desde 1975, que no acaba de producirse, y con el cual hay que negociar. Ese diálogo o convenio bilateral España-Marruecos no sirve de nada, solo para aumentar la confusión, sobre todo en Canarias como territorio implicado.

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