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Regañados

Los cantantes de ahora, estos de barbilla recortada que componen sus propias melodías, cantan todos regañados. Como si no llegaran al tono que ellos mismos se han impuesto. Yo creo que el regañadismo empezó en Operación Triunfo, que es un refugio de regañados totales. Pero, bueno, es lo que hay. A mí me gustan los cantantes de voz, como Raphael, y los que bordan los boleros, como Malú y los tinerfeños hermanos Rodríguez, a quienes he acompañado -como público- en noches memorables. Un abrazo para mi amigo Ignacio, el líder del grupo. Los Rodríguez siguen en Venezuela, para su desgracia, porque la tierra les tira más que a nadie. Paco Aznar los trajo una vez y dieron varios recitales en las islas, actuaciones fantásticas. Tengo todos sus discos y me precio de ser amigo de ellos. Una sobrina de los hermanos, Olga, cantó en la OTI por Venezuela, si no recuerdo mal, o sea que la cosa va de familia. Los Rodríguez no cantan regañados, no lo necesitan, porque tienen las voces claras, la mirada limpia y llegan a todos los tonos sin forzar. Estupendas las noches en la casa de Guillermito Fantástico González, noches de calor y mujeres hermosas, en aquellos jardines, donde corría el whisky de marca y hablaban los políticos cuando en Venezuela se podía hablar. Yo tengo grandes recuerdos de aquel país antes de que lo echaran a cagar los bolivarianos de Maburro, otro regañado que nunca llegará a su tono, sencillamente porque no tiene ni siquiera tono. Yo quiero entrar en el 2020 de buen humor, así que en adelante me tomaré este encargo con más gracia, para no morir de pena. Será una tarea de titanes, porque lo que nos espera es de campeonato. Estén atentos a la actualidad, que será apasionante.

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