En la frontera

Corrupción 2019

La percepción, y la realidad de la corrupción no baja. Cualquier índice que se consulte lo refleja claramente. Estos días, por ejemplo, acabamos de conocer el nuevo índice de percepción de corrupción de Transparencia Internacional (TI) en el que Dinamarca y Nueva Zelanda son los países con mejores resultados. En España, aunque desciende unos puntos, […]

La percepción, y la realidad de la corrupción no baja. Cualquier índice que se consulte lo refleja claramente. Estos días, por ejemplo, acabamos de conocer el nuevo índice de percepción de corrupción de Transparencia Internacional (TI) en el que Dinamarca y Nueva Zelanda son los países con mejores resultados. En España, aunque desciende unos puntos, sigue siendo un grave problema. En los países del G7 se estanca la mejora, solo 22 de los 180 países analizados han mejorado notablemente, mientras que dos tercios de estos Estados ni siquiera aprueban esta asignatura. Un panorama desalentador que refleja que esta lucha no se está librando adecuadamente.

Está claro que no existe una clara voluntad de ganar este combate, pues los resultados del mismo son cada vez peores en términos generales, a pesar de contar, teóricamente, con instrumentos más modernos para enfrentar esta terrible lacra que carcome instituciones y pone en cuestión los fundamentos del actual sistema político, económico y social.

Ante esta situación, Transparencia Internacional señala, y no es poco, que es necesario reducir la relación que existe entre las grandes fortunas y la financiación de campañas electorales y partidos políticos.

También, dice TI, si se quiere luchar coherentemente contra la corrupción, se debe favorecer la participación de todos los actores sociales en la toma de decisiones públicas, no solo de las personas ricas y bien relacionadas.

En los países en los que las leyes de financiación de campañas electorales son más claras y se cumplen, baja la percepción de la corrupción, al igual que en aquellos en los que más se consulta a la ciudadanía y hay mayor participación real. España pasa del puesto 41 al 30 igualando a Portugal, Qatar y Barbados. Los que se perciben como más corruptos son Somalia, Sudán del Sur, Siria, Yemen y Venezuela. El índice de Transparencia, como es sabido, se realiza a través de consultas, estudios y análisis serios, pero no deja de ser un ranking de percepción. Aunque cuando el río suena agua llueva.

Los tiempos que corren son tiempos, desgraciadamente, de pensamiento único, de esquemas de confrontación, de enfrentamiento. Pareciera que el pensamiento abierto, plural, dinámico, realista y complementario fuera de otra época. Y, sin embargo, ahora, precisamente ante la forma en que se plantean muchas cuestiones, hemos de reconocer que el pensamiento complementario y compatible es una solución a muchos problemas de este tiempo.

En efecto, frente a una mentalidad positivista que viene despreciando desde hace demasiados años las humanidades y el humanismo, resulta alentador constatar que tal perspectiva está siendo puesta en cuestión.

El pretendido conflicto entre las ciencias y las letras, más teórico que real ciertamente, que generó dos saberes antitéticos, hoy parece que debe resolverse desde los postulados del pensamiento complementario y compatible.