Tribuna

Fortaleza versus salud

Una encuesta que publica La Vanguardia indica un aumento del independentismo en las próximas elecciones catalanas, que ganaría ERC. Quiere esto decir que el buen rollito no produce los efectos deseados y que las ventajas negociadoras se debilitan cuando se pierde la posición de fuerza. Goliat fue vencido en su lucha desigual contra David porque […]

Una encuesta que publica La Vanguardia indica un aumento del independentismo en las próximas elecciones catalanas, que ganaría ERC. Quiere esto decir que el buen rollito no produce los efectos deseados y que las ventajas negociadoras se debilitan cuando se pierde la posición de fuerza. Goliat fue vencido en su lucha desigual contra David porque ofrecía una masa mucho más grande para dar en el blanco, por eso el pequeño fue capaz de derrotarlo con una honda, a pesar de su insignificancia relativa.

Quien más expone es quien más flancos presenta, y quien tiene la ventaja es el que concentra la acción de su fuerza en un solo punto. Este es el caso de lo que ocurre en Cataluña, una copia de un enfrentamiento bíblico del que deberíamos aprender. Son varias las razones por las que el Gobierno despliega su acción de diálogo desde una posición débil. En primer lugar, porque existe una corriente del independentismo con la que ya ha tenido la experiencia de cogobernar, y esta presión, que proviene de las entrañas del PSC, es muy difícil quitársela de encima. Al fin y al cabo, se consideran correligionarios luchando en el mismo frente de izquierdas, a pesar de que los límites constitucionales los separen. En segundo término, y este no es el menos importante, porque dentro de la coalición que soporta al presidente Sánchez en el Consejo de Ministros hay una corriente que apuesta por el derecho a decidir, con lo que se quiebra la unidad de criterios a la hora de oponer un frente sólido a las pretensiones de los soberanistas.

Todos sabemos que los intentos de independencia surgieron al aprovechar un momento de debilidad del Estado. En 1640 España tiene un conflicto con Portugal que debilita los esfuerzos del Conde Duque de Olivares para conseguir el fortalecimiento de la unión monárquica; esto provoca en Cataluña la llamada guerra de los segadores, a raíz del asesinato del virrey, conde de Santa Coloma. El marqués de los Vélez, Pedro Fajardo y Pimentel, pierde la batalla de Montjuic, y el territorio pasa a depender del rey de Francia, cuya solución final se salda, en el tratado de los Pirineos, con la pérdida del Rosellón y la Cerdeña. Lo mismo ocurre en 1714, aprovechando la guerra de sucesión entre Borbones y Austrias. En los tiempos revueltos de la Segunda República también se aprovecha el caos para sacar tajada y es Lluis Companys el que lanza su grito de independencia declarando la autodeterminación unilateral del territorio. Como se ve, el ratón siempre buscando la oportunidad de que el gato ande distraído en otros asuntos que debiliten su vigilancia. Este resumen a brochazos es indicativo de cómo se utilizan las circunstancias a favor para intentar dar el zarpazo.

La situación actual es grave porque el independentismo sabe que el Gobierno, al que presume de haber sentado en la mesa, depende de su apoyo para su permanencia. Un apoyo que dejará de existir a partir del momento en que logre sus objetivos. Como se puede comprobar, una situación demencial que no conduce a ninguna parte más que a mantener un postureo inútil en algo que solo producirá réditos a una de las partes, como se demuestra en la encuesta que comento. La facción supuestamente agredida juega la baza de ser la víctima de la represión, anonadada ante el gigante abusivo y colonizador que ofrece todos sus blancos de ataque, como el gigante Goliat ante el menudo y astuto David. Un Goliat ingenuo y bueno ante un David que se las sabe todas. Este ágil ratón está haciendo bailar a un gato anquilosado y viejo haciéndole creer que es el perjudicado en la disputa. Con este complejo se promete desjudicializarlo todo, cambiar las sanciones por los delitos cometidos, y desplegar otros guiños que indican que se está dispuesto a todo con tal de salvar un sillón, sin darse cuenta de que en la entrega es donde está la pérdida del trono. Afortunadamente, el mundo es redondo, como Iván. Y ahí está la Historia para demostrar que, más tarde o más temprano, las cosas vuelven a su sitio. Una vez me dijo Atahualpa Yupanki que el dinero es redondo, por eso nunca se queda en una sola mano, y rueda y rueda, cambiando de bolsillo.