Avisos políticos

Iowa

Con la celebración de las primarias de Iowa comienza la tradicional carrera norteamericana hacia la Casa Blanca, una carrera que culminará el próximo noviembre con la previsible reelección de Trump. Será el primer martes después del primer lunes de noviembre, una fecha electoral establecida desde hace mucho tiempo y que ni el presidente ni el […]

Con la celebración de las primarias de Iowa comienza la tradicional carrera norteamericana hacia la Casa Blanca, una carrera que culminará el próximo noviembre con la previsible reelección de Trump. Será el primer martes después del primer lunes de noviembre, una fecha electoral establecida desde hace mucho tiempo y que ni el presidente ni el Congreso pueden cambiar. Porque, a diferencia de los parlamentarismos europeos, su división de poderes es rígida, el jefe del Estado también lo es del Gobierno y es elegido directamente por el pueblo, sin investidura. Eso significa que ni el presidente puede disolver las Cámaras y convocar elecciones, ni el Parlamento puede cesar al presidente, salvo el proceso judicial denominado impeachment, en el que la Cámara de Representantes acusa como fiscal y el Senado sentencia como juez.

Trump es el primer presidente sometido a impeachment en año electoral, y precisamente estos días ha sido absuelto por el Senado, en donde, a diferencia de la Cámara Baja, su partido tiene mayoría. Como el presidente no necesita la mayoría parlamentaria para serlo, los parlamentarios no están sometidos a la disciplina de voto y suelen votar mezclados según sus particulares intereses y opiniones. Sin embargo, ahora han votado unidos (salvo un senador republicano, que ha votado con los demócratas), y han impedido con su voto que prosperase la censura a Trump.

Las primarias de Iowa tienen un interés periodístico por ser las primeras y porque, a diferencia de la mayoría de los Estados, allí las primarias no se dirimen en las urnas, sino en unos Comités o Caucuses formados por ciudadanos, que se han inscrito como votantes de un partido determinado. En resumen, poco que ver con las primarias que practican nuestros partidos. Y poco interés político dada su escasa entidad cuantitativa. Porque las primarias sirven exclusivamente para que los candidatos vayan obteniendo delegados de cara a las Convenciones Nacionales de sus partidos, en donde se decidirá finalmente el candidato.

Dando por supuesta la candidatura de Trump, los demócratas están muy divididos en multitud de aspirantes; y, en este sentido, los resultados de Iowa han sido muy poco representativos. Ha vencido Pete Buttigieg seguido de Bernie Sanders, mientras el favorito Joe Biden quedaba rezagado. Pero muchos aspirantes del pasado han ganado en Iowa y no han llegado ni a ser candidatos. El vencedor es un antiguo combatiente en Afganistán, políticamente moderado y que muestra su homosexualidad como garantía de defensa del colectivo. Y Sanders se presenta como un izquierdista. Ninguno de los dos tiene un perfil ganador de la nominación demócrata.

En los resultados electorales norteamericanos no son determinantes factores como la ideología, el sexo o la orientación sexual. Como comprobamos en Trump y en todos los ganadores, prima el liderazgo, la personalidad fuerte, la convicción de su fortaleza, junto a una biografía atractiva y una familia encantada de haberse conocido. Es una tendencia que está llegando a Europa, lo que explicaría las victorias de Boris Johnson en el Reino Unido y de Pedro Sánchez en España. Y también explicaría el hundimiento de Mariano Rajoy y la prevalencia de Santiago Abascal sobre un Pablo Casado que, más que un líder, parece un comercial de su partido vendiendo farragosas explicaciones jurídicas.