el charco hondo

Mea culpa

Yo no saldré en piñata, así que, como tú comprenderás, a mí me da igual, pero, en fin, no sé tú, pero yo, que me quedaré en casa, me he quedado sin entender el criterio con el que han colocado en determinados sitios algunos de los cuatrocientos treinta y cuatro baños (y quinientas noches, que cantaría Joaquín Sabina), pero, a lo que iba, vale, muy bien, estupendo que hayan puesto más cabinas, claro que, a ver, ponlas, sí, pero colócalos cerca pero no en el mismísimo centro, porque, tal y como están repartidos, en el Orche, por ejemplo, parece que hayamos quedado para mear más que para bailar, no sé, es como si en los Sanfermines pones los baños en el recorrido del encierro, o en Semana Santa en mitad de las calles por donde pasa la procesión, y ojo, que a mí ya tanto me da, porque no salgo en piñata, pero eso de que los baños estén mejor situados que los quioscos, en fin, queda raro, además, según los han puesto, en el Orche, pongamos por caso, las colas para hacer pis seguirán dejando sin espacio a los que no tengan ganas de orinar, no sé, me pregunto si no habría sido más razonable que pongan los baños a cincuenta o cien metros de donde se bebe y baila, y no en el centro, porque la gente se hace un lío con facilidad y más de uno ha terminado pidiendo una copa en el baño y meando en la barra, dicho esto, y ojo, que no es mi asunto, porque yo no salgo en piñata, así que me da bastante igual, eso sí, se ha echado un poco en falta algo de pedagogía, ya sabes lo que se dice, no les des una caña, enséñalos a pescar, pues eso, no te limites a llenarlo todo de baños, enséñalos a mear, pero, por no irme por las barras, perdón, por las ramas, me ha llamado la atención eso de las islas de alivio, baños múltiples que se agrupan en casetas, claro que, carefull, que la noche confunde y más de cuatro se creyeron en la isla de las tentaciones, tú ya sabes, Estefanía, solo que en este caso cabe rebautizarlas como la isla de las micciones, bueno, lo dejo, no sigo que me pierdo, pero, lo que iba diciéndote, que celebro que haya más baños, cuatrocientos treinta y cuatro (y quinientas noches), pero, en fin, al convertirlos en el elemento central de las zonas donde se junta la gente, a ver, es que quienes vengan de fuera pensarán que aquí solo quedamos para mear, bueno, tanto me da, yo no salgo en piñata, solo lo digo porque me sigue llamando la atención que los baños estén mejor situados que las barras, será esa cosa que le queda a uno, ese no sé qué de cuando salía, porque antes sí era de echarme a la calle, ya no, en piñata no.

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