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Mosca general

Hay una mosca general, no solo en España sino también en Europa, con el viaje de la Delcy a España, sin ser detenida. Ahora, Sánchez se ha equivocado y ha llamado a Guaidó “jefe de la oposición”, cuando resulta que a los ojos de todo el mundo es presidente encargado de Venezuela. Vaya que si […]

Hay una mosca general, no solo en España sino también en Europa, con el viaje de la Delcy a España, sin ser detenida. Ahora, Sánchez se ha equivocado y ha llamado a Guaidó “jefe de la oposición”, cuando resulta que a los ojos de todo el mundo es presidente encargado de Venezuela. Vaya que si manda Podemos en el Gobierno. A mí me da todo igual, que conste, porque me parece que la política -de unos y de otros- es cosa de mangantes en España. No creo en ninguno, solo en algún que otro amigo, alguno de ellos muy maltratado por la justicia, por cierto. Pero es que resulta que los malos se vienen arriba y, como todo el mundo pasa de todo, incluso salen airosos de los debates. La vena proletaria de Ábalos se ha notado cuando ha reconocido como un defecto la nobleza de sangre de esa chica del PP con cuello de cisne y andares palaciegos llamada Cayetana, que es marquesa. Si empezamos con esos complejitos, mal asunto, chico. No sé a dónde vamos ni lo que nos depara el destino, pero las patentes de corso se acaban siempre y algunas terminan caminito de la mazmorra. Así que yo creo que el personal no debería abusar de su suerte, sino acudir a la prudencia como asignatura a ejercer cada día. Con los años, compruebo que la historia se repite y que cuando uno ejerce de político para servirse a sí mismo lo acaba pagando a la larga. Me gustan más el gallego Paco Vázquez, socialista de verdad; o Bono; o Revilla; o García Page, o la misma Cayetana, que estos que han llegado, insaciables, al poder. ¿Por cuánto tiempo? Ni lo sé, ni me interesa. Solo quiero decir que han convertido la política en otra cena de los idiotas.