diario del aislamiento

Día 15

Amanecemos catorce días más cerca del mar. Es sábado, y qué. Anoche soñé que participaba en una carrera. El recorrido era de La Laguna a Tacoronte. Se ve que en algún kilómetro me perdí, porque lo último que recuerdo del sueño fue verme en Telde, desayunando un bocadillo de pata del Yazmina. Confirmo que la imaginación no se deja confinar. Madrugo (me desvelo, en realidad). Me ha despertado un coche con la música alta, o lo soñé, no sé. Durante la cuarentena los coches son objetos volantes no identificados (o constantemente identificados, mejor). Trasteo en las redes. Clara Alvarado -La casa de papel, una de las rehenes- se ha incorporado como sanitaria, en Madrid. Aplaudo piel adentro. Qué entretenida es esa serie. Sigo trasteando. Appie Nouri, jugador del Ajax, ha despertado del coma tres años después. Flipará cuando abra los ojos a un planeta cancelado. Sigo. Downing Street se prepara para un eventual empeoramiento de Boris Johnson. Han elaborado un plan. Superviviente designado, así se denomina al hipotético sustituto. Los guionistas de las series regresaron del futuro. Viajaron a 2020, volvieron a 2016 o 2017 y se pusieron a escribir. Hicieron trampa, vendieron como ficción la realidad inminente -qué cabrones-. Dejo la red. Doblando la esquina nos espera abril. Volveremos al Sol en mayo, me temo. Test masivos para dejar atrás la cuarentena, amén (para que nos concedan la libertad condicional). Test masivos, pero ya, para ya, joder. Si la cuarentena se eterniza cuando volvamos al país no habrá país. Ésta es la guerra de unas generaciones (las nuestras) vírgenes de desgracias de esta magnitud. Ignorábamos que la vida también es pasarlo putas, confinarse, sufrir a lo grande. Guerras. Pandemias. Terremotos. Cambios. Roma ya no está en Roma (rescato de las memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar). Tengo la buena costumbre peor del mundo: hacer anotaciones en los márgenes y subrayar los libros. Me gusta. A quien los lea después bastante menos. Desayuno. Continúo con el diario. El virus va a llevarse por delante los restos de la Unión Europea. Descanse en paz. Nombran director del Servicio Canario de Salud a Antonio Olivera. Conozco bien a Antonio, un tipo capaz. El SCS es el epicentro del terremoto, así que también valiente. Suerte, amigo. Intento dormir un poco, a ver si sueño otra vez con el bocadillo del Yazmina.

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