diario del aislamiento

Día 7

Este fin de semana he quedado con Salvador Pániker. Desayunaremos juntos. Me encantará verlo otra vez. El confinamiento ha disparado el consumo de películas apocalípticas (al parecer no les basta con los informativos). Me apunto que está vendiéndose mucho `Ensayo sobre la ceguera´. La mujer de las gafas oscuras. El niño estrábico. La mujer del médico. Los ciegos de José Saramago nos anunciaron algo así. Pandemia. Cuarentena. Instintos básicos. Se ve que con el aislamiento nos buscamos en novelas o pelis que cuenten algo similar a todo esto. Salgo a comprar lo imprescindible. Las sonrisas de las ventanas desaparecen a pie de calle. Ahora vivimos arriba. Hemos construido una atmósfera de empatía en altura. Abajo es diferente. Abajo huimos de los otros. Abajo recelamos, la tensión puede olerse, o puede que sea tristeza; quizá ambas cosas. Las chicas del súper me dicen que las nombre en mi diario. Zoila y Vero son heroínas, imprescindibles para cruzar esta tormenta. Gente valiente, buena gente. Otra Verónica me envía un mensaje. Cuando salgas de la tormenta ya no serás la misma persona que había entrado en ella. En eso consiste la tormenta. No es suyo, me advierte, lo escribió Huraki Murakami. Solo he leído un libro de Murakami (un libro menor), así que me lo anoto para quedar con él un día de estos. Catorce millones de personas vieron el discurso inocuo del Rey, qué manera de desperdiciar una última oportunidad (sin turrones esperándonos en la mesa un discurso real se queda sin contexto). Anoto que cuando salgan de la tormenta los monárquicos no serán la misma persona que entraron en ella. El clarinetista ensaya a todas horas. Se le ha sumado un violinista. Las perspectivas de la cuarentena presagian que habrá semanas para dar forma a una orquesta sinfónica. Es viernes. Y a nosotros qué. Hay quienes tienen el cuerpo de viernes. Llamen al exorcista -les digo- porque El Maligno no tiene bar, ático o terraza donde echarse las copas. Cuesta hacer deporte, pero debemos. Más nos vale. Quemamos calorías o Botero hará una exposición con nosotros cuando acabe el aislamiento. Monitores de mil cosas invaden las redes. Si esto se alarga terminaremos haciendo un curso de baile moderno, o de jota. El Gobierno debería restringir la emisión de canciones de resistencia que suenan en blanco y negro. No solo las malas noticias son noticia. Hay algunas que dan esperanza. Hay día después. Dejo de escribir. He quedado con unos amigos para una `Houseparty´. Quién nos ha visto y quién nos ve.

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