superconfidencial

Ellos y ellas

Ella, la sesentona ministra Carmen Calvo, se recupera de su posible afectación por coronavirus en una clínica privada, en la selecta Ruber de Juan Bravo. Ella, la que denostaba la sanidad privada y quería derivar a todo el mundo a la pública. Por el contrario, Esperanza Aguirre y su marido se han recuperado de coronavirus […]

Ella, la sesentona ministra Carmen Calvo, se recupera de su posible afectación por coronavirus en una clínica privada, en la selecta Ruber de Juan Bravo. Ella, la que denostaba la sanidad privada y quería derivar a todo el mundo a la pública. Por el contrario, Esperanza Aguirre y su marido se han recuperado de coronavirus en la Fundación Jiménez Díaz, la antigua clínica de la Concepción de la Ciudad Universitaria, que hoy en día es pública. El cinismo de la izquierdona, de ellos y de ellas, no tiene límites. Cuando esto pase y para desviar la atención en cuanto a su dejación de responsabilidades, ellos y ellas arremeterán contra la casta y la van a tomar con el emérito trincón y, de rebote, contra su hijo, el actual e impávido monarca; y avivarán el debate monarquía-república. Lo tienen todo estudiado. Aquí la que ha demostrado coraje y sensatez es una mujer de apariencia frágil y de una fortaleza increíble, Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, que ha sufrido el coronavirus recluida en su casa. Ha tomado más medidas que el propio Gobierno de la nación, al igual que el alcalde de la capital. Cuando esto pase habrá mucho de qué hablar y serán muchas las responsabilidades que se tendrán que dirimir. No crean que por tener las televisiones a favor los cínicos ganarán la batalla de la información. Hay mucho muerto y mucho cabreo. Es terrible leer cómo los militares se han encontrado cadáveres de ancianos en una residencia, abandonados por sus familiares. No merecemos esto. Tampoco merecemos que la algarabía feminista y la improvisación hayan avivado la catástrofe. Esa manifestación delirante enfermó a media España. Se empeñaron en que se celebrara porque a estos progres chimbos no se les pone nada por delante. Y la gente está harta de sus mentiras y de su cinismo. Pero a cada cochino le llega su San Martín.