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Canarias, islas seguras

Vivo siempre en el presente. El futuro no lo conozco. El pasado ya no lo tengo”, Fernando Pessoa – Libro del Desasosiego- 178. Portugal nos quiere más que nosotros mismos. En pleno fragor las certezas se descomponen. Desde la cárcel del Virus, otro diario íntimo El Oficio de Vivir, de Cesare Pavese (1908-1950- Turín), compuesto por versos en prosa desasosegada, de quien se refugió tras el espejo a los 42 años. En clave literaria vemos realidades en la distancia, que nos llevan a la libertad de pensamiento. La mente humana soporta mal la incertidumbre, prefiere conocer lo seguro, aunque no sea lo mejor. El virus ha puesto de manifiesto las debilidades de nuestro estado nacional, entretenido en juegos menores de los nacionalismos “carlistas” y del metoo; ante la mayor crisis sanitaria, económica, social y política desde la Guerra Civil.
El futuro lo desconocemos, importa actuar en el presente. Vale más el camino que la meta. Anticiparnos a los resultados. España carece de capacidad económica para actuar sola, ante la dimensión de la crisis, que deberá resolverse desde Europa y con su banco central. Claro está asumiendo responsabilidades de deuda y déficit. Que ahora nos colocan ante una doble opción, elegir entre el ciudadano o el estado. Mantener el estado necesario y el mercado posible. Las proyecciones de hoy para después de la crisis, sitúan recortes del PIB nacionales entre 10-20%, aún mayores en Canarias, dependientes de turismo, comercio y construcción. Tendremos que realizar recortes de gasto público, donde es imposible mantener gastos políticos 6 veces superiores a los alemanes. Los sueldos públicos, las pensiones y los impuestos deberán ajustarse. El conjunto del gasto público, racionalizado en el estado-nación, con economías de escala y mercado único.
Canarias nos ofrece ante el virus, mejores resultados que España, los peores del mundo, cuenta con 3,6 veces menos infestados y 7 veces menos muertos en relación a su población; en contra el mayor índice de sanitarios con virus, el 19% canario contra el 11% nacional. Al igual una respuesta política, más desprendida de carga ideológica, integrando recursos públicos y privados. Dirección médica independiente, que sitúa el RO canario, índice de contaminación en el 0,68, con el pico en el 1; claro está con los asintomáticos aún descontrolados.
Contamos en contra del virus, con las ventajas del clima y la segmentación de las islas. Debemos ofrecer renovadas las seguridades, física, sanitaria, ambiental y económico-administrativa. El turismo surgió en Canarias a inicios del siglo XIX, como estación de invierno de los ingleses refugiados de la tuberculosis, ya como health resort, en el Valle de la Orotava y luego en Las Palmas. En 1921, el Pasteur de París, descubrió la vacuna contra el bacilo de Koch.
Canarias debe gestionar sus cuatro seguridades, en competencia relativa con los destinos de Europa. Ofrece seguridad física probada, seguridad sanitaria con servicios médicos público-privados de nivel internacional, si bien pendientes de completar; tiene servicios terapéuticos y sociosanitarios propios de una sociedad avanzada. Ofrece seguridad ambiental, con déficits singulares a corregir, en el ciclo del agua y en la protección efectiva del paisaje y las costas. Y superado el virus, retrocedemos en la seguridad económico-administrativa, donde precisamos un programa urgente de inversión pública en infraestructura, dotación y vivienda.
Ofrecer seguridad jurídica y costes ciertos, que no expulsen inversores propios y ajenos. Cambiar el chip a favor del ciudadano. En la experiencia de la crisis del virus y vía remota, las administraciones canarias, con contados medios, están actuado mejor y más rápido.

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