diario del aislamiento

Día 24

Por fin lunes -me escriben-. El fin de semana el confinamiento pesa más, o lo parece. Empiezo el día hablando (en la radio) con Fernando Menis. Fernando me enseñó (años atrás) a leer las ciudades y traducir espacios, a comprender algunos materiales o a interpretar planos y maquetas. Está en Corea del Sur. 186 muertes, 10.284 contagiados. Aquí, en España, 12.418 fallecidos (de momento) y 130.759 casos (de momento). Estamos tardando en actualizar el mapa de los países del primer, segundo y tercer mundo. Otra cultura. Otra disciplina. Otros reflejos. Test. Respiradores. Mascarillas. Gel. Allí sí. Aquí no, condenándonos a buscarlos en mercados donde conviven fabricantes, piratas y pícaros. Ahí está la diferencia entre los países que lo vieron venir y España -u Occidente, en general-. En los países torpes (el nuestro, entre otros) el confinamiento es tan inevitable como sintomático. Síntoma de un error brutal. Síntoma de que no supimos interpretar las señales que dibujaron las epidemias de los últimos años o el virus de los últimos meses. Nuestras cuarentenas radiografían nuestra imprevisión. Pecado de país, no de Gobierno. Corea del Sur, o Chequia, nos ponen delante del espejo; nos desnudan. Masks4All. Los checos se pusieron la mascarilla desde el primer momento, nosotros lo haremos en el penúltimo. Carmelo (Rivero) encontró a Fernando en Corea del Sur -magnífica entrevista, tengo que llamar a Carmelo para decírselo-. Espero reencontrarme pronto con Fernando en nuestro barrio, y en la vida. Aprendo mucho con él. Aprendí muchísimo con Adán. Suena el teléfono. Escucho. Esto no acabará el veintiséis de abril, este maratón no terminará a los cuarenta y dos kilómetros, o días -me dicen-. Éste sí. Otros correremos, pero éste acabará a finales de abril. Mayo será diferente. Diferente a la cuarentena, distinto a los mayos conocidos. Saldremos, sí. Con mascarilla. Distancia social. Fiebre controlada. Aglomeraciones suspendidas. Controles. Será distinto, pero ya será otra cosa. Café. Hace falta. Sigo. Canarias saldrá antes de la crisis sanitaria, pero después de la crisis económica. Cuando acabemos con el pico del virus nos espera el pico de la pobreza. Curvas. Putas curvas. Entra un mensaje. Respondo. Realista. Procuro que los superpoderes que todos tenemos (humor, sarcasmo) hagan esto más llevadero, pero lo honesto es ser realista. Es lunes, se nota. Qué lenta va la vida, ahora.

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