diario del diario del aislamiento

Día 25

Saco a Quico a las seis de la mañana. Cuatro. Cinco. Seis. Nocturnidades. Amanecidas. Escenarios brujos. Horas de salir, o volver (verbos del mundo anterior a éste). La normalidad solo asoma de madrugada, aprovechando que esta anormalidad (el confinamiento) no ha bajado todavía de la cama. A las 6:00 las calles se disfrazan de días cualquiera, después no. Café -de cápsula, qué más-. Sergio Romagnani tiene 81 años, es profesor emérito en la Universidad de Florencia, una eminencia de la inmunología. Sitúa las cosas (nuestros pecados) en contexto. En Lombardía no hicieron test a los asintomáticos, ni quisieron llevar mascarillas. Errores que, como en España, han desatado la tragedia. Romagnani supo leer las señales que llegaban de China. En Véneto (gestionado por sus discípulos) las estadísticas apenas se parecen a las del conjunto de Italia. Cara. Cruz. Aciertos. Errores. En unas horas Bruselas dirá algo. Si la UE nos da la espalda, los eurodiputados deberían volver a casa -dimitir-. Vocablos del castellano antiguo. Remoquete. Francachela. Eurodiputado. Alifafe. Europa. Zarracatín. El truco de confinar las pifias domésticas en los despachos de Bruselas no cuela, no hagan trampas. Coincido con Zarzalejos, Sánchez puede ahorrarnos su relato de la conjura contra España (por ahí no). España ha suspendido, punto. El recuento de fallecidos es incontestable, la hemos cagado. Ni siquiera hemos sabido copiar soluciones. Ni eso. Pocos días antes de confinarnos se discutía si debían celebrarse o no las Fallas. Pecado de país, no de Gobierno. Épica. Cuando a los futbolistas españoles les faltaba técnica y preparación física, apelábamos a la épica, a bazas intangibles (humo). Cuando a los españoles nos pilla una pandemia sin test masivos (rápidos), respiradores, guantes o mascarillas, se apela a la épica de sanitarios o confinados para tapar las vergüenzas de un país miope, cortoplacista. Cura de humildad. Metamos la soberbia en el trastero. Pongamos los pies en el suelo. Occidente ha pinchado. Arrogancia. Escribió Benedetti que cuando en los países pobres alguien enferma de arrogancia, la misma cofradía lo pone en cuarentena -pues eso-. Otro café. Están quedándose sin tinta mis siete bolis (pilot 0.5, soy alérgico a otros). Alarma. Defcon 2. Me llaman. Respondo. Mírame TV. Ayer entré por Skype, con Artiles. Manolo siempre fue de los más listos de la clase, nos caemos bien. Repetiré.

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