diario del aislamiento

Día 40

No sé que inquieta más, el alocado criterio de los ministros o su facilidad (frialdad) cuando se desmienten a sí mismos

Cuarenta días ya, los que queden serán otra cosa -cincuentena-. Hoy es el cumpleaños de Matilda (cumple siete). Vive aquí al lado, en Santiago de Chile -¡felicidades, Mati!-. Regreso a España. No sé que inquieta más, el alocado criterio de los ministros o su facilidad (frialdad) cuando se desmienten a sí mismos -¿los ministros escuchan a los científicos o a los tuiteros?-. El episodio del desconfinamiento infantil agota el crédito del Gobierno, refuerza la sospecha de que les pesa más la política que la ciencia -¿con qué confianza saldremos a la calle si quienes gestionan la desescalada dicen una cosa y la contraria?-. Si no fueron los epidemiólogos ni los pediatras, ¿quién decidió meter a los chiquillos en el súper? Suspenso general en los Ministerios. Son los gobiernos autonómicos y la paciencia colectiva (mermada) los que están tirando de este carro. Entra un mensaje. Es el virus (ocioso, al parecer). ¿Cómo estás? -me dice-. Dímelo tú -respondo-. ¿Estás viendo a Sánchez en el Congreso? -pregunta-. A ratos, acabo de escucharle que la desescalada será lenta -le digo con desgana-. Te cuento algo si no se lo dices a nadie -me pide el virus-. No te lo garantizo, pero cuéntame -le escribo-. Seguís confinados, y la desescalada será más lenta que en otros países, porque no habéis empezado con la encuesta serológica; y claro, sin esa encuesta cómo coño sabréis cuál es mi incidencia -me advirtió el virus, a bocajarro-. Es flipante, los españoles no habéis sido capaces de empezar con esa encuesta; joder, es que con vosotros juego a puerta vacía -añadió sin contemplaciones-. Si no te importa, te dejo para seguir con mi diario -zanjé-. Cojo aire, en el balcón. Café. Hace miércoles (tanto da). Retornos de amigos (también de conocidos, y desconocidos). Alguien con buen criterio -y conversación- me propone un apunte que comparto. En Canarias debemos incrementar, pero ya, incentivos fiscales para impulsar inversiones en campos insuficientemente explorados -industria sanitaria, nichos ecológicos o inteligencia artificial-. Aprovechemos la flexibilidad (momentánea) de autoridad europea de la Competencia -tomé nota-. Me cae bien Dani Rovira, consumo (y compro) buena energía. El humor es el último animal de la cadena evolutiva; si se extingue perdemos todos, así que hagamos humor -tiene razón, debo aplicarme bastante más con el humor; mañana lo retomo, espero-. Acostumbrémonos a las mamparas, también en los restaurantes. Vale. Mientras los margaritas y yo nos sentemos en el mismo lado de la mampara, adelante, no tengo nada que objetar.

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