El virus ha cambiado nuestra forma de valorar el mundo. Hemos pasado de verlo desde las puertas, a mirarlo desde las ventanas. Las puertas son masculinas y las ventanas femeninas. En el exterior actúa el hombre cazador y en el hogar la mujer recolectora. La cosmología china se construye con dos trigramas, el padre que es creativo, fuerte y que representa al cielo y la madre abnegada y receptiva, que está en la tierra. El día y la luz son masculinos, la madre es la tierra y la noche. El sexo apoya la evolución, soportada en la selección natural y las mutaciones, en la diversidad para adaptarnos. La patria-nación queda a la puerta y la familia-hogar en la ventana. Cuando salimos del encierro a las ventanas del virus, el 80% de quien aplaude son ellas, la conciencia que mueve la cuna, ellos esperan que se abran las puertas. El cambio de mirada desde el hogar, está modificando la naturaleza política de la nación. En días pasados de semana santa, vírgenes y cristos, madre e hijo, recordaron nuestras pasiones, esperando resucitar de entre los muertos. “Dios al volverse hombre, no puede terminar más que en el martirio”(F.P.-452).
Tiempos líquidos que nos han llevado a la peor gestión relativa del Virus en el mundo. Se responde a ella desde la “banalización del mal”, estado de irreflexión de aquellos que creen actuar obedeciendo órdenes jerárquicas, ajenas a los principios morales. Donde la obediencia se pliega a los méritos. Principios que conforman hoy el núcleo de la estructura política, de los partidos y la respuesta al virus. Trasladan a la cúspide la decisión de todo y con ello la irresponsabilidad asociada, incluidas las técnico-sanitarias. Hannah Arendt (1906-1975), judía alemana que vivió el holocausto, teorizó el término en los juicios de los crímenes nazis, donde estos actuaban como simples burócratas, cumpliendo órdenes en un sistema sin sentido del mal. Para ellos era un simple mecanismo de ascenso. La obediencia como excusa de los crímenes y errores personales. Banalidad del mal extendida en la cadena del relato y los medios que la construyen, financiados por el presupuesto de todos. Dirigidos desde la política, cuya acción banaliza los hechos, desplazando sus consecuencias al futuro,
En paralelo, el día después debe anticipar las salidas económicas, que en la España no previsora, solo son viables con Europa. Lo que se banaliza desde el poder político español deslizado hacia los nacionalismos carlistas, poniendo en cuestión su pertenencia a la UE, mientras se piden más fondos. Thierry Bréton y Paolo Gentiloni, Comisarios Europeos de Mercado Interior y de Economía, opinaban estos días, que “solo hay una ventana de oportunidad, que es ahora y no dentro de seis meses”, como salida económica del virus. El Gobierno vuelve a usar aquí y contra la UE, también en España, la conocida como “amenaza del perro loco”, donde se exige que la otra parte se rinda a sus deseos, o será responsable de todos los males. Los efectos sobre la economía, serán tanto peores cuanto más desunidos e insolidarios reaccionemos.
Nuestras soluciones están en una Europa mejor, porque creemos en ella y participamos en sus remedios. No solo con el déficit y gasto público, sino activamente desde “el mérito y no sólo obediencia”, que venimos incumpliendo y amenazamos con más. Las disciplinas desde los bancos centrales, alineadas con el BCE el BEI, el MEDE, el SURE, los fondos europeos y cualquier otro, ejercidas con lealtad.
En una nación debilitada económicamente, por mecanismos que premian las deslealtades nacionalistas, que el Virus ha manifestado con toda su crudeza. Funcionar con inteligencia, no con amenazas. Abramos las “puertas” de Europa para todos.
