política

Temor a que el politiqueo isleño agrave la crisis sanitaria y económica

El plan de Clavijo y García Egea para presentar una hipotética moción de censura en Santa Cruz arrastraría también hacia la inestabilidad al Cabildo tinerfeño cuando se pide la unidad política frente al coronavirus
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La sede principal del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife es la Casa de Los Dragos. DA

Increíble, pero cierto. Por si fuera poco que Canarias esté abocada a su peor crisis de los últimos cien años, hay fundadas sospechas de que el politiqueo isleño puede agravar de forma considerable un panorama tan negro que las estimaciones del Gobierno autonómico pasan por que solo en este año 2020 el Archipiélago pierda hasta 20 puntos de su Producto Interior Bruto, cuando en la suma de todos los años de la crisis iniciada en 2008 el descenso fue prácticamente la mitad, unos 11 puntos.

Lo cierto es que, tras la renuncia inesperada (e inoportuna, todo hay que decirlo, habida cuenta de cómo están las cosas) de Juan Ramón Lazcano, concejal de Urbanismo capitalino, corre la lista en Ciudadanos, y la que será nueva concejala, Evelyn Alonso, se ha mostrado particularmente crítica con el nuevo equipo de Gobierno municipal, el conformado por el PSOE y la formación naranja con el apoyo externo de Unidas Podemos.

Desvela hoy DIARIO DE AVISOS que la previsible moción de censura en el Consistorio santacrucero ya está en marcha gracias, presuntamente, al empuje de un sustancial contrato con la Sociedad de Desarrollo que, en total, puede llegar a los 16 millones de euros. La operación política para desestabilizar el actual Gobierno municipal y provocar un retroceso a la situación anterior, cuenta con dos muñidores: el hoy senador Fernando Clavijo, a quien su condición como imputado en el caso Grúas ya le costó a Coalición Canaria salir del Ejecutivo regional (y perder la Acaldía de Santa Cruz de Tenerife, entre otras instituciones) y el secretario general del PP, Teodoro García Egea, mano derecha de Pablo Casado y copartícipe del rotundo fracaso negociador que ha dejado a su formación política en la oposición de las principales instituciones del Archipiélago.

Más allá de si finalmente es José Manuel Bermúdez, Alfonso Cabello, Guillermo Díaz Guerra o Juan José Martínez el hipotético relevo de Patricia Hernández al frente de la Casa de Los Dragos, este cambio llevará también la inestabilidad política al Cabildo Insular de Tenerife, por cuanto Pedro Martín rompería con Ciudadanos el mismo día en que se consumara tal censura. Aunque la Presidencia de Martín no corre peligro, quedaría en minoría, claro. Ayer, la alcaldesa socialista no daba crédito a una posible censura y confiaba en que la nueva edil de Cs se sume a la actual mayoría, después de que los centristas ratificaran el pasado mes de enero el pacto existente desde hace un año.

En resumen. Mientras nuestros sanitarios, policías y tantos trabajadores se arriesgan todos los días a contagiarse del coronavirus, y el resto de la ciudadanía canaria (en su amplísima mayoría) cumple a rajatabla los rigores de un confinamiento domiciliario que ya supera el mes, el politiqueo, la versión peyorativa de la honrosa práxis de la democracia, no descansa.

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