diario del aislamiento

Día 61

Hace miércoles, y empiezo el día partiéndome con algo que le pasó a un amigo a primerísima hora (a las 5:00; no diré a quién, se lo prometí). Anoche ajustó la hora, se lió y dejó la peninsular. Esta mañana salió a correr, pero con los runners de Murcia, Cuenca -con perdón- y Alicante (a las 6:00 de allá; luego, a las 5:00 de acá). Desconcertado porque no se cruzaba con alma alguna (ciudad al vacío, a cero) a la altura de Valleseco cayó en que eran las 5:25, no las 6:25 -corría cual forajido, contra la ley-. Voló de regreso a casa como si huyera de la policía -esa fue su prioridad-. Y, como siempre se aprende algo, descubrió que puede correr mucho más rápido de lo que jamás hubiera imaginado (habría pagado por verlo, estrenándose en los sanfermines). Me ahorro algunos detalles -lo dejo aquí-, pero el relato de lo vivido -sudado- bien merece recuperarse con sus cañas (y risas) a juego -la tentación de dar sus iniciales es enorme, pero mejor no-. Cambio de tercio. En unas horas se celebra una reunión -con la ministra de Hacienda- que marcará (en un sentido u otro) el guión de esta legislatura autonómica. Se acerca la bola de partido. Matchball. La presión en la calle -social, laboral, empresarial ..- irá a más (a peor), cebando tensiones, malos rollos, roces, infidelidades o/y grietas en los equipos de gobierno -en los pactos, sí-. O llega el dinero (y las autorizaciones para gastarlo) o va a liarse. La coyuntura es letal. Multiplica (en la escena política) el instinto de supervivencia. Sálvase quien pueda. Oposición el último. Y sí, se novela bastante, cuándo no -de eso también hay, pero tan cierto es que el Gobierno no está roto como que por menos de la que está cayendo Coalición salió de una chistera en 1993-. Retornos. Muchos. Tantos que el diario es cada día más coral. Mensaje sobre los vídeos en un vuelo de Iberia. Canarias está leyendo con torpeza lo de las compañías aéreas, es perfectamente posible llenar los aviones sin mermar las garantías sanitarias -me escriben, y tomo nota; agradezco los retornos abriéndome a enfoques discrepantes-. Otro. Como no he salido a la calle desde el 12 de marzo, tu diario lo leo como un libro de viajes a lo desconocido -me dicen-. Yo las horas pares soy optimista, pero en las impares flaqueo -respondo-. Dejo el diario abierto, esperando por la reunión con Hacienda. Trasteo un poco. Acaba de terminar la reunión. La ministra ha puesto sobre la mesa más de lo que se esperaba, pero menos de lo que se necesita (puede que consiga aplazar el lío).

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