tribuna

En recuerdo del Servicio de Extensión Agraria (y II), por Luis Carazo García-Olalla

Lograda la confianza de la población, los agentes de Extensión Agraria ya podían desplegar todas las armas de su rica filosofía de promoción de cambios. Cada uno de estos debía conducir a otros de superior nivel en una progresión en la que habrían de participar todos los miembros de la familia y las comunidades rurales. Era lo más parecido a un “plan de desarrollo” conducido por la propia población, una clara expresión del clima de dinamismo que ya se empezaba a generalizar en sociedades a veces demasiado pasivas.

Y así, creciendo en amplitud y en profundidad, se irían configurando los cuatro campos básicos de la acción de Extensión Agraria: Modernización de las explotaciones agrarias y de su gestión como empresas, Formación de los jóvenes en los Planteles de Extensión Agraria hasta llegar a su incorporación a las explotaciones, Promoción de la mujer y del bienestar familiar y Desarrollo Comunitario. En este último campo se incluían aquellos problemas que afectando a grupos de agricultores o de familias, o a comunidades completas, requerían soluciones colectivas. Eran éstas la consecuencia natural de la evolución del proceso educativo y de desarrollo antes citado, ahora a un nivel en el que se trataba de activar las actitudes y las capacidades para la organización operativa y para el emprendimiento de proyectos inviables en actuaciones individuales, lo que constituye una realidad cada vez más frecuente en el ámbito agrario y rural. Aquí encontramos, por ejemplo, las acciones comunitarias dirigidas a la mejora de las condiciones de vida en los núcleos de población y el fomento del Cooperativismo, en el que Extensión Agraria se volcó. Como la experiencia de los países más avanzados demuestra, una agricultura avanzada y un mundo rural dinámico son inimaginables sin potentes estructuras cooperativas y sin un fuerte desarrollo asociativo.

La diversificación agraria y la pluriactividad rural están basadas en el principio de una completa utilización de los recursos al alcance de los agricultores, sean agrarios o no. Ya el Servicio de Extensión Agraria trabajó con éxito en este campo (Vacaciones en Casas de Labranza, cooperativas de trabajo asociado extra-agrario, etc.), pero el fenómeno cobra cada vez más fuerza por las nuevas demandas que la sociedad hace al sector agrario y al medio rural (alimentos de calidad certificada, actividades de naturaleza y medio ambiente, gastronomía y artesanías tradicionales, etc.). Para Extensión Agraria, todo ello suponía nuevos recursos de la población, nuevas oportunidades y nuevas orientaciones, pero con un mismo ideario de desarrollo y de crecimiento de los afectados.

Conviene poner de manifiesto que los cuatro grandes campos de trabajo de Extensión Agraria, en modo alguno significaron otras tantas líneas de acción independientes. Por el contrario, la permanente presencia de los Agentes en el campo y su estrecha relación con toda la población agraria, les permitía integrar las diferentes materias -e incorporar a los diferentes miembros de las familias y a las comunidades rurales- en una única acción promotora; además de aprovechar así las sinergias derivadas de las correspondientes actuaciones. A modo de resumen, podría decirse que, en una acción avanzada, la Agencia de Extensión Agraria se planteaba con los agricultores la “fotografía” de su Comarca en un momento dado, así como la proyección de lo que podría llegar a ser si la población utilizaba todos sus potenciales. La promoción de las necesarias acciones de ésta marcaría el esquema de trabajo de aquélla.

Un servicio de extensión agraria de hoy requeriría equipos técnicos, medios de trabajo, métodos e instrumentos del máximo nivel, así como la más estrecha vinculación con los mundos de la investigación y de los conocimientos (agrarios, económicos, jurídicos, comerciales, sociológicos, administrativos, etc.), pero de lo que no podría prescindir, especialmente en los agentes de campo, es de una filosofía de desarrollo a través de la educación activa, de unas convicciones firmes en la misma y de un espíritu de servicio similares a los que sirvieron de fundamento al Servicio de Extensión Agraria entre 1955 y 1985.

* Agente de Extensión Agraria

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