tribuna

Primero de Mayo, un horizonte de esperanza; por Elena Máñez Rodríguez

Hoy conmemoramos un Día Internacional del Trabajo distinto a los anteriores, marcado por una situación inédita en la historia de Canarias y del mundo: la emergencia sanitaria de la Covid-19. Este Primero de Mayo queremos recordar a las personas que han fallecido a causa de esta pandemia, muchas de ellas trabajadores y trabajadoras que ejercían su labor en sectores esenciales y no esenciales, y trasladar nuestro apoyo a sus familias. También a quienes, desde primera, segunda y tercera línea de lucha contra el coronavirus, contribuyen con su esfuerzo y dedicación a garantizar el mantenimiento de los servicios básicos.

Atravesamos momentos duros en lo sanitario, pero también en lo económico y lo social. El freno de la actividad económica como consecuencia de la declaración del estado de alarma ha puesto en hibernación a nuestro tejido empresarial, afectando a miles de empresas, pymes, trabajadores y trabajadoras autónomas y por cuenta ajena que han visto su actividad reducida a cero, con el impacto que esto supone para la economía y el empleo, pero también para las vidas de las personas que están detrás de los números.

Desde las administraciones públicas hemos reaccionado tratando de garantizar, desde un primer momento, el mantenimiento de los puestos de trabajo y la supervivencia de las empresas. Para ello, el Gobierno de España impulsó una flexibilización de los ERTE que garantizara que los contratos en aquellas empresas con su actividad tocada por la COVID-19 quedaban suspendidos temporalmente y no extinguidos, protegiendo además la llegada de las prestaciones a todas las personas afectadas.

En Canarias hemos velado por que la aplicación de los ERTE se produjera con todas las garantías jurídicas para nuestras empresas. Más de 29.000 centros de trabajo se han acogido a esta medida, lo que representa más de 200.000 contratos salvados de la extinción y otras tantas prestaciones garantizadas.

Este Día Internacional del Trabajo también nos avanza un horizonte de esperanza: el mes que hoy arranca marca el comienzo de la desescalada del confinamiento y del inicio de la recuperación económica para llegar pronto, de la manera más segura posible, a lo que muchas personas ya definen como nueva normalidad.

Ahora que casi tocamos ese momento tan ansiado por todos y todas, hay que recordar el importante papel que han desempeñado, en este corto pero intenso camino, nuestros trabajadores y trabajadoras del sector público, que han continuado su labor, pese a las circunstancias, para mantener activos los servicios a la ciudadanía en un momento muy difícil. Asimismo, debemos reconocer la responsabilidad y voluntad de trabajo conjunto de las organizaciones patronales y sindicales, que han mostrado su total colaboración a la hora de plantar cara al coronavirus.

El diálogo social y la búsqueda de soluciones compartidas son fundamentales para derrotar a la pandemia. Para materializar este compromiso global contra la Covid-19, el presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, ha anunciado la creación de un gran pacto de reconstrucción social y económica para nuestra tierra, un acuerdo de amplísimo consenso al que esperamos que se sumen las distintas administraciones públicas, los agentes sociales y económicos y todas las fuerzas políticas. Un reto de esta magnitud exige trabajar desde la unidad de acción, dejando aparcadas las diferencias ideológicas.

El nuevo escenario que se abre cambiará drásticamente nuestras vidas y requerirá medidas excepcionales. Por eso, debemos garantizar que la desescalada y la progresiva recuperación económica tienen lugar de una manera segura y con garantías para nuestros trabajadores y trabajadoras.

La hoja de ruta que hemos diseñado desde la Consejería de Economía, Conocimiento y Empleo prevé medidas para impulsar la reactivación de los puestos de trabajo suspendidos por los ERTE, a ser posible en mejores condiciones que las previas a esta crisis; hemos completado la prestación extraordinaria para autónomos y autónomas hasta el 100% de la base mínima de cotización, con vistas a facilitar la reanudación de su actividad, y vamos a reforzar la formación para los trabajadores y trabajadoras de los sectores más afectados, además de varios paquetes de acciones para mejorar la liquidez de pymes y personas trabajadoras autónomas.

La vuelta gradual a los puestos de trabajo tiene que afrontarse también con seguridad y garantías para nuestros trabajadores y trabajadoras; por eso, en esta nueva normalidad, serán fundamentales las políticas de prevención de riesgos laborales. En esta línea, hemos empezado por duplicar las ayudas a las organizaciones sectoriales para que puedan aumentar el número de asesores en materia de seguridad laboral, que se encargarán de dar información a pymes, personas trabajadoras autónomas y por cuenta ajena sobre las nuevas necesidades de los espacios y formas de trabajo en tiempos de la Covid-19.

Este Primero de Mayo es un Día Internacional del Trabajo diferente a los demás. Los trabajadores y trabajadoras no llenarán las calles, que permanecen todavía casi vacías. Las risas de niños y niñas, y alguna pelota rodando por la acera, nos avanzan ya que algo empieza a cambiar y que tenemos que seguir firmes, con el objetivo de la recuperación económica más claro que nunca y el mismo sentido de la responsabilidad que la ciudadanía ha demostrado desde el comienzo de esta crisis. Llegar hasta aquí ha sido posible gracias a la unidad de acción y gracias a la unidad terminaremos de superarlo. Juntos y juntas podemos hacerlo.

*Consejera de Economía, Conocimiento y Empleo del Gobierno de Canarias

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