diario del aislamiento

Día 81

En Estados Unidos hay país -dignidad, conciencia ..- bajo la lava de Trump. Policías arrodillados (solidarizándose con George Floyd) desafían a un presidente tóxico -vergonzante, dañino; y ridículo, también-. Ayer el planeta se fue a negro -cuando algo nos remueve no hay distancias-. Celebro. Participo. Escribo. Y lo hago sin dejar de preguntarme por qué nos cuesta tanto volcarnos (movilizarnos) cuando los infiernos no asoman por la tele o las redes -Siria, entre tantos-. Las imágenes nos conmueven más que las realidades (cambiemos eso; intentémoslo). Racismo. Xenofobia. Homofobia. La pandemia golpea (contagia) de distintas maneras -enferma, y mata-. Vuelvo a España. Una nota reservada pone en entredicho la versión oficial sobre la destitución de Pérez de los Cobos. Ministradas -Marlaskadas, marejada-. Raro es el día que algún contratiempo -o renuncio- no zarandea al Gobierno. La rueda de repuesto se llama Pablo Casado (los rencores de Aznar así lo quisieron, y lograron). Al dejarse arrastrar por una vendetta grupal, el PP sacrificó absurda, torpe e infantilmente a Soraya Sáenz de Santamaría (cómo no acordarse de ella, ahora que tanta falta hacen perfiles como el suyo). Retornos -multiplicados, cada vez más-. Leo. La normalidad no llegará (como debe ser) mientras no vuelvan a la actualidad -a los informativos- los cotilleos, las polémicas en los plenos municipales de los pueblos, los penaltis dudosos o los altercados vecinales (las pequeñas cosas del día a día, en definitiva). Me pongo un vaso de agua -he dejado el café, un poco-. Sigue el lío con lo del vuelo Madrid-Lanzarote. Necesitamos contar al mundo que volar a Canarias es una opción tranquila, segura -apetecible-. Nos va la vida en que no pasen cosas como las del vuelo de autos. Otros líos. El consejero (transitorio) de Educación calcula que en agosto sabrán qué hacer en septiembre -o lo resuelven con antelación suficiente o una generación quedará marcada académicamente, mal asunto-. Oficialmente hemos estrenado un día sin fallecidos por el virus. Un día sin alguien perdiendo o llorando a alguien -por fin-. Sa-ni-dad pú-bli-ca. Sa-ni-dad pú-bli-ca. Anotaciones. Quizá dentro de cuatro o cinco pandemias -antes no- habremos aprendido qué mascarilla debemos ponernos, o cómo ponérnosla (está arrasando la mascarilla-babero, protegiendo la barbilla de no sé sabe qué). Entra un mensaje. Veo que has puesto fecha al final de tu diario -me escriben-. Solo normalizaré cuando también este diario quede atrás, creo que ya toca -respondo-. No sé si llegará a los 99 días -puede que menos, pero no más-.

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