tribuna

La Laguna, la fuerza de la unidad

Se cumple un año, el próximo 15 de junio, de la constitución de las actuales corporaciones locales

Se cumple un año, el próximo 15 de junio, de la constitución de las actuales corporaciones locales. Difícilmente podíamos imaginar entonces que habríamos de enfrentarnos a una crisis sanitaria mundial sin precedentes en el último medio siglo, cuyas consecuencias sociales y económicas aún estamos lejos de prever en toda su dimensión.

En la lucha contra la pandemia, que ha costado la vida de miles de personas, ha sido el personal sanitario quien ha tenido que hacer frente a una situación extremadamente exigente, de muchísima responsabilidad y en unas condiciones no siempre adecuadas. Existe un sentimiento unánime de reconocimiento y gratitud por parte de la sociedad hacia este colectivo, por la profesionalidad, dedicación y esfuerzo con el que han abordado este desafío.

Pero en una segunda línea, han sido las administraciones locales las que han afrontado de manera más directa los efectos de esta crisis, principalmente con la atención a personas y familias que, de la noche a la mañana, han visto mermados su ingresos o han perdido sus empleos; también a la hora de velar por la seguridad y el cumplimento de las normativas establecidas por el estado de alarma. En este sentido, en Canarias la fortaleza de la Fecam ha sido un factor clave para coordinar la acción de todos los municipios del Archipiélago.

Como alcalde de La Laguna, debo decir que en esta situación tan complicada, el comportamiento de la ciudadanía ha sido sencillamente ejemplar, haciendo una verdadera demostración de solidaridad y responsabilidad, a la altura de un reto de esta envergadura.

También considero que las formaciones políticas laguneras con representación municipal han dado un ejemplo de consenso y unidad, conscientes de la situación de excepcionalidad que ha generado el coronavirus. Desde el primer día que tomé posesión como alcalde, he procurado rebajar el nivel de crispación política de nuestro consistorio, tratando de buscar el entendimiento en aquello que nos une, por supuesto desde una razonable y sana divergencia ideológica y la disparidad de opiniones. Creo que este empeño en sosegar la vida política municipal ha propiciado que durante esta crisis haya sido más fácil actuar todos a una, y ese es un mérito que se debe tanto a la lealtad de la oposición como a la responsabilidad de los partidos que conforman el gobierno municipal.

Y sería deseable que la situación de normalidad política que se ha instalado en el Ayuntamiento de La Laguna fuera extrapolable a otras administraciones públicas e, incluso, al Gobierno de la nación, donde por parte de algunos partidos se intenta generar un continuo clima de inestabilidad y debilidad; una actitud que no puede ser tachada sino de irresponsable en las actuales circunstancias.

Es posible una gestión política desde el diálogo y sin sectarismos, tomando decisiones no siempre compartidas, pero sí desde el respeto que merecen nuestras instituciones, producto de un pacto democrático del que depende nuestro modelo de convivencia. La ciudadanía así nos lo demanda.

Ha sido un primer año de gobierno local intenso y apasionante, aun cuando no pocos proyectos y programas se han visto trastocados por la pandemia; pero las bases para la recuperación y el desarrollo del municipio están asentadas y son sólidas, con la prioridad puesta en la atención a las personas más vulnerables, el fortalecimiento del tejido social y vecinal, la reactivación del comercio local, el respeto al medioambiente y, en definitiva, las políticas que benefician al bien común.

Es un honor ser alcalde de San Cristóbal de La Laguna, una ciudad que pertenece por méritos propios al Patrimonio Mundial. En mi discurso de investidura manifesté el firme propósito de este gobierno de contribuir al desarrollo de nuestro municipio y al bienestar de nuestra ciudadanía. “Nada por delante de sus intereses, ninguna cuestión por encima de sus anhelos”, señalé entonces, expresando nuestro compromiso “con los derechos y libertades de nuestros vecinos y vecinas, y con la participación, la equidad, la transparencia y el ejercicio del buen gobierno”. Ese ha sido el lema que ha marcado en todo momento nuestra acción de gobierno. Y lo seguirá siendo durante los próximos tres años.

Los sueños a veces son solo eso: simplemente sueños; pero los retos hacen que nuestro mundo sea imparable. Cualquier reto puede cumplirse donde hay unión. Y el municipio de La Laguna puede ser el mejor ejemplo de ello.

* Alcalde de La Laguna