tribuna

Prolongar los ERTE, una necesidad

Empresarios y autónomos vienen reclamando al Gobierno desde hace semanas algo tan elemental como seguridad jurídica. Una de las piezas clave de esa seguridad es la reforma laboral. El pacto firmado con Bildu y las múltiples declaraciones de distintos ministros sobre su derogación ha llenado de preocupación al mundo económico. Así lo atestiguan todas y […]

Empresarios y autónomos vienen reclamando al Gobierno desde hace semanas algo tan elemental como seguridad jurídica. Una de las piezas clave de esa seguridad es la reforma laboral. El pacto firmado con Bildu y las múltiples declaraciones de distintos ministros sobre su derogación ha llenado de preocupación al mundo económico. Así lo atestiguan todas y cada una de las intervenciones que se han podido escuchar en la Cumbre Empresarial que está teniendo lugar desde la semana pasada. Incluso desde Europa se ha lanzado el mensaje de que no sólo no se debe derogar la legislación laboral de 2013, sino que se debería profundizar más e intentar acabar con la rigidez del mercado laboral español. España siempre destruye más empleo y más rápido y marca un paro estructural que tiene su origen en el mercado laboral lleno de costes y escasa flexibilidad. Ayer lo repitió en el Congreso el Gobernador del Banco de España.

Desde hace días, la discusión entre los agentes sociales y el Gobierno esta centrada en la prolongación de los ERTE. En principio, acaban en junio. Pero, empresarios, autónomos con empleados y sindicatos quieren que se extienden como mínimo hasta septiembre e incluso para algunos sectores hasta diciembre.

Los ERTE fueron muy positivos en la anterior crisis y esta más que demostrada su eficacia en otros países. También en esta ocasión han sido la salvación de muchos empleos. Se trata de que esa salvación no sea temporal y no suponga despidos y cierres de empresas. Hoy vuelven a reunirse. Veremos qué ocurre, porque ya ha quedado más que claro que su coste es elevado para unas arcas públicas paupérrimas y que parte de este Gobierno demuestra una animadversión hacia los empresarios digno de un psicólogo. Sin embargo, es una figura que a larga sale barata. Se evitan despidos, lo cual descarga el coste de las prestaciones de paro, y mantiene empresas que seguirán pagando cotizaciones e impuestos.