Otras coordenadas

¡Súper!

La interjección del título, forma en sí misma una frase completa. “Súper y super”, son términos polisémicos, que se usan bien como prefijo, o aislado como adjetivo, adverbio o sustantivo. Hemos visto estos días su uso por Irene. Como prefijo significa superioridad o excelencia. Usado en conversación, manifiesta la actitud del hablante, para expresar sentimiento […]

La interjección del título, forma en sí misma una frase completa. “Súper y super”, son términos polisémicos, que se usan bien como prefijo, o aislado como adjetivo, adverbio o sustantivo. Hemos visto estos días su uso por Irene. Como prefijo significa superioridad o excelencia. Usado en conversación, manifiesta la actitud del hablante, para expresar sentimiento o sensación, aplicable a múltiples circunstancias. En el discurso de Irene, es prefijo de “superverdad, supermal, superdrástico, superchungo, supercutre”. En forma adjetiva se ofrece con acento agudo en “supeerr”. Resulta por ello el idioma reducido a formas “adolescentes y cavernícolas”, donde un solo término , debe responder a cualquier situación. Se anulan significados y circunstancias, donde debe responderse a cualquier situación y con ello facilitar la aceptación de los tuyos. Como en las “neolenguas”, de la distopía orweliana de 1984, donde reducían el idioma, de forma que no existían aquellas ideas que no podían expresarse.
Del traductor simultáneo “español-podemita”, extraigo algún término del momento. ”Para nada”, expresión adverbial, que significa de ningún modo, en absoluto. Su dudosa rotundidad permite descontextualizarla, para ponerla en situación contraria. Significa por ello una cosa y la contraria, en respuesta a un mundo líquido cuya personalización se nos escapa y cuyos compromisos no asumimos. De los medios extraigo “UGH “, expresión de desaprobación y desarraigo, está en inglés y en español le damos igual traducción. Ofrece como “súper “y “para nada”, la capacidad de responder en positivo y en negativo, allí donde la emoción ha sustituido al raciocinio, donde no precisamos el uso de la lógica, que para eso está la tribu.
En análoga sociología líquida, nos acercamos a las figuras hispanas de Juan Carlos Monedero y Willy Toledo, rebeldes con causa. Juan Carlos Monedero (Madrid 1963), con padres de Gijón y Albacete, cuarto de 6 hermanos. Su padre, pequeño comerciante del PP, en la esquina de Ferraz. Estudió en los Sagrados Corazones. Doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la UCM. En el PSOE 82-86. Doctorado en Heidelberg 89-92. Fundador de Podemos y asesor bolivariano. Presentador En la Frontera, en 2018. Willy Toledo (Madrid 1970), padre cirujano torácico reconocido, de Granadilla-Tenerife y madre de Madrid. De las burguesías agraria y urbana de la época, el último de 4 hermanos. Willy estudió en el Colegio Estudio, lo más progre de la época, privado, de la Institución Libre de Enseñanza, cuyo modelo pedagógico hacía al alumno protagonista. Por abuelo, padre y él, en el POE.. Se fue a EE.UU. con 17 años, de donde regresó como actor. Con larga trayectoria en cine, teatro y televisisón. Enemigo de sí mismo, con sus arengas cubano-bolivarianas, su apoyo a Bildu, sus líos contra la justicia y contra el mundo. En la línea doctrinal, personalizada por él, del Colegio Estudio.
Nuestros dos burgueses de medio y alto rango, son cuartos hijos y coinciden en inteligencia y desarraigo, como todos los revolucionarios de la historia. En el mundo civil han resuelto sus economías. Reniegan de la sanidad privada, mientras son pacientes de la Ruber Internacional, un centro privado de nivel top en España. No debemos asombrarnos porque forman parte de la gauche divine madrileña. Al modo de la catalana de los años 60-70, integrada por profesionales, intelectuales y artistas de la burguesía . Que fue modelo español, antes de la deriva del Procés. Como es el caso, culturalmente hablando, de Ciudadanos que es una expresión de esta gauche-divine , cuya sociedad burguesa no ha acabado de integrarse en la sociedad civil de soporte; incapaces por ello de ofrecer una respuesta centrada y estable. “Para nada”. “UGH”. “El último que cierre la puerta”. ”Tía”. “¡Súper!”.