Tribuna

Valbuena puede salvar La Tejita, por Omar Batista

Lo que le viene a uno a la mente cuando piensa en José Antonio Valbuena es cómo consiguió declarar a Tenerife territorio libre de incineradoras co-gobernando con Coalición Canaria en su etapa como consejero de Sostenibilidad y Medioambiente del Cabildo de Tenerife. La incineradora era la solución fácil, pero él apostó por ir un poco […]

Lo que le viene a uno a la mente cuando piensa en José Antonio Valbuena es cómo consiguió declarar a Tenerife territorio libre de incineradoras co-gobernando con Coalición Canaria en su etapa como consejero de Sostenibilidad y Medioambiente del Cabildo de Tenerife. La incineradora era la solución fácil, pero él apostó por ir un poco más allá y ser valiente.

Ahora la atención ya no está en la solución que dio evitando que tuviéramos una incineradora en Tenerife, ahora el problema está en La Tejita. El asunto está presente desde hace años en la opinión pública, pero es ahora, por una mezcla de posibilidades, cuando ha tomado mayor importancia. Dos personas se subieron literalmente a vivir en las grúas que operan en las obras de la estructura y han cambiado con ello el relato insular sobre el ya conocido como Hotel de La Tejita. A ello se le suma el hecho de que la salida de CC de las instituciones hace mucho más finalista la protesta, porque el gobierno que tenemos ahora sí puede escuchar a los manifestantes.

La cuestión no está centrada simplemente en que se esté haciendo otro hotel más en Tenerife. Faltaría más. Son varias las zonas turísticas totalmente amortizadas donde convendría tirar algunos vejestorios y plantear nuevas arquitecturas, más eficientes, más respetuosas con lo que somos y mejor dadas para el turista que queremos que nos visite.

La cuestión de fondo radica en que abrir una zona hotelera en Montaña Roja se sale totalmente del proyecto de isla que tenemos hoy. El Médano, Montaña Roja, La Tejita, Montaña Pelada o Montaña Amarilla son espacios que la gente de Tenerife sentimos como propios, no como las zonas turísticas de Arona o Adeje. Es distinto.

Pero hay más. En esta obra está en duda el cumplimiento de la ley. Son varias las situaciones en las que los movimientos ecologistas de Tenerife han tenido que tragarse sus ideas al comprobar cómo lo que tenían en frente ocurría escrupulosamente apegado a las normas. Este no es el caso. ¿Por qué entonces el Gobierno de Canarias ha pedido ya tres veces a la Dirección Provincial de Costas que pare la obra?

José Antonio Valbuena y la asociación Salvar La Tejita entienden que debe revisarse el deslinde, para ajustar este a los 100 metros necesarios que deben respetarse desde la orilla, más si cabe en un caso como el actual, en el que la zona vallada interrumpe el tránsito natural de las dunas de la Reserva Natural Especial de Montaña Roja.

Ahora el consejero de Transición Ecológica de Canarias tiene una oportunidad de oro para posicionarse, dejar claro que en estas Islas se cumple la ley siempre, y que, realmente, también en medioambiente, el proyecto del Pacto de las Flores es uno meridianamente diferente al que ha preponderado en Canarias en los últimos veinte años.