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El Parque Marítimo avanza en busca de un futuro que garantice su supervivencia

El Ayuntamiento capitalino ultima con la Autoridad Portuaria la cesión definitiva del suelo, que ya ha sido desafectado de usos portuarios, para iniciar la transformación del espacio
Fotos. Tony Cuadrado
El Parque Marítimo avanza en busca de un futuro que garantice su supervivencia. Tony Cuadrado
El Parque Marítimo avanza en busca de un futuro que garantice su supervivencia. Tony Cuadrado

Alfonso Cabello es consciente de que, de no invertir en el entorno del Parque Marítimo, el complejo de piscinas puede estar abocado a convertirse en una rémora para las arcas capitalinas. “Nadie puede pensar que la sociedad Parque Marítimo puede sostenerse solo con la venta de tíquet”. Como concejal delegado de esta sociedad pública, que también incluye la gestión del Palmetum, avanza que el anteproyecto que se encargó en 2017 para convertir el entorno del Marítimo en un punto de encuentro para vecinos y visitantes, con espacio para la restauración, el ocio y el deporte, está un poco más cerca. “La Autoridad Portuaria ya ha procedido a la desafección del suelo, eso quiere decir que este espacio ha dejado de tener uso portuario, aunque sigue siendo propiedad del Puerto. Ahora mismo estamos trabajando para que se produzca la cesión definitiva del suelo a la ciudad”, explica el edil. Cuando esto ocurra, el Ayuntamiento será el único con autoridad para decidir qué se hace en esa zona.

Aunque, a priori, esta cesión pueda parecer sencilla, lo cierto es que llevan en ella desde que la Ley de Puertos del Estado de 2011 obligara a todas las Autoridades Portuaria a salir de aquellas empresas que no tuvieran fines extrictamente portuarios. “En estos momentos estamos valorando lo que ha puesto cada uno de los socios, por decirlo de alguna manera, para poder hacer la cesión patrimonial conforme a la norma. Por nuestra parte hemos calculado una inversión de 30 millones”, explica Cabello. Esa es la cantidad que el Ayuntamiento habría puesto para urbanizar la zona del Parque Marítimo.

Será en septiembre cuando vuelvan a reunirse las dos administraciones para seguir avanzando en esa cesión de suelo. Mientras tanto, Alfonso Cabello ya ha encargado las memorias técnicas y el estudio de viabilidad económica del anteproyecto con el que pretende aprovechar un entorno en el que la restauración, el ocio y el deporte sean los protagonistas. El edil admite que habrá que hacer una actualización de lo recogido en ese documento, pero también cree que es necesario seguir avanzando para que, cuando administrativamente sea posible, esté todo listo para convertir esta área de la capital en un referente.

“Queremos que la entrada al Palmetum ofrezca a sus visitantes una idea real de lo que se van a encontrar en el Jardín Botánico, no que lo primero que vean sea el edificio de la entrada”, explica el concejal, que muestra en la maqueta de cómo quedará este espacio, los árboles, las mesas, las sobras artificiales o los metros cuadrados para el ocio con el que convertir esta parte en un lugar más atractivo.

Cabello sabe que, en el momento actual, pensar en una inversión tan potente como la que se presume que hay detrás de este proyecto puede resultar cuanto menos ilusorio, pero defiende que “hablamos de un sistema de concesión de obra pública. Es decir, un inversor privado, a cambio de una concesión, desarrollaría el proyecto. Eso o que, a través de un préstamo de la sociedad Parque Marítimo, lo desarrolle el propio Ayuntamiento. Es algo que aún está por ver, pero no creo que debamos de dejar de buscar soluciones para sacar adelante proyectos como estos porque, precisamente, lo que necesita la ciudad es atraer inversión”.

Objeto del encargo

¿Y qué es lo que se propone para el aparcamiento del Palmetum, “un jardín único en el mundo por haber transformado un vertedero de basura en un espacio para el ocio y la cultura botánica, dotado de una vegetación espectacular, fruto de colaboraciones con numerosas instituciones de todo el mundo?”. Tal y como lo describe el estudio realizado por Jiménez y Bazán Arquitectos, es una transformación urbana de todo el entorno.

Se trata de “crear un nuevo espacio urbano de ocio y restauración capaz de aportar un espacio único y atractivo para la ciudad, donde puedan combinarse áreas infantiles, zonas de estancia, restauración, sombra, agua y vegetación a la altura de equipamientos tan emblemáticos del ámbito Parque Marítimo como las piscinas y el jardín botánico”, señalan los arquitectos, autores de otras reconocidas transformaciones como la de la Milla de Oro en Playa de las Américas.

El estudio no ve este espacio como algo aislado, sino que debe estar incluido dentro de otro mayor, el de la avenida de la Constitución, Auditorio y Castillo Negro. Este espacio para los arquitectos podría ser uno de los más emblemáticos de Canarias. A pesar de que es el único entorno urbano peatonal tratado como tal, mediante un pavimento de lajas de piedra, se trata de vincular al Auditorio, el Castillo de San Juan Bautista y la Casa de La Pólvora, en un tramo discontinuo, con un desnivel al final del mismo, que funciona como un fondo de saco que da la espalda al gran aparcamiento situado frente a las piscinas.

El aparcamiento del Parque Marítimo tampoco contribuye a ofrecer una imagen rodeada de un espacio que en ningún caso es atractivo como vestíbulo previo a equipamientos de la talla de Palmetum.

A todo esto, añade al estudio que “la ciudad todavía entiende este espacio como fuera de la vida social del centro y, puesto que no es un parque al uso, con zonas verdes o deportivas, se ha convertido en un espacio inseguro por las noches donde en ocasiones se generan grandes fiestas o macrobotellones”.

La forma de conseguir solventar todos estos inconvenientes pasa por plantear una solución urbana que sus autores apoyan en una serie de premisas y que pasan, entre otras cosas, por generar un punto atrayente, visible desde la avenida de La Constitución, en la entrada del Palmetum. Se hace necesaria una mayor conexión peatonal de la nueva zona de esa entrada renovada, así como la creación de un área de ocio infantil y restauración permeable y visible desde la avenida o incluir el concepto de sombra.

Aparcamientos y restauración

Todo esto no implica disminuir el número de aparcamientos, puesto que, se haría una distribución más eficiente de la que existe en la actualidad, de forma que la pérdida de plazas sería mínima. Esa nueva distribución permitiría tener plazas para coches, guaguas, taxis y motos, e, incluso, mantener un acceso para camiones de mantenimiento del Palmetum o incorporar una barrera en el acceso al aparcamiento para fortalecer el control y la seguridad de este espacio.

También se propone que, además de los espacios para restauración normales, se introduzca uno para los vehículos. En cuanto a la zona propiamente de restauración, donde habría un poco de todo (comida rápida, puestos de helados o comida más elaborada…) la idea es que se desarrolle a través de volúmenes construidos para la restauración, en los que tamaño y volumen de la superficie construida no excederá los 4 metros de altura y su distribución permita dar todo el protagonismo al espacio público y las zonas de ocio infantil o deportivas.

Junto a todo esto, la superficie de restauración propuesta debe permitir la posibilidad de crecer para tener la capacidad de ajustarse a la oferta del entorno sin perjudicar a la calidad del espacio público y la accesibilidad hacia Palmetum. También sería necesario crear, al menos, un volumen de restauración que proteja este espacio de los vientos alisos, con un espacio vegetal de transición entre aparcamiento y zona de ocio, lo que permitirá crear una zona de ocio más segura y más peatonal.

Para que no se convierta todo en una única unidad visual, los arquitectos señalan que el nuevo diseño debe mantener un equilibrio de conjunto entre el espacio infantil, el de restauración y el de acceso al Palmetum.

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